Alexandru me acompaño hasta mi edificio, yo me sentía algo incomoda, no lo conocía, pero algo de este hombre me intrigaba enormemente, caminamos en silencio, yo igual miraba par todos los rincones oscuros de las calles:
- Si te da miedo caminar hasta tu hogar, ¿Por qué vienes sola caminando? – me pregunta
- Por qué no tengo auto, y la verdad no había sentido miedo sino hasta hace poco – le confieso
- ¿Y qué fue lo que cambio? – me dice inclinando la cabeza.
- ¿No se?, anoche sentía como si alguien me observara o me acechara – le digo
- Oh, tienes entonces que tener cuidado – me dice y en su tono lo noto preocupado.
- Bueno, ir hacia mi casa con un completo extraño no es tener mucho cuidado que se diga – termino diciéndole.
- ¿Por qué, me tienes miedo? – me dice
- Bueno, la verdad apenas te conocí hoy – le digo
- Tranquila a mi lado nada malo te pasara a menos que tú quieras – me dice en un tono más sensual, que me recorre ese escalofrió por el cuerpo.
Llegamos a la puerta de mi edificio, yo decido que como no lo conozco no voy a dejarlo subir a mi apartamento, el hombre esta guapísimo, pero con ese aire de misterio y peligro que lo envuelve, me viene a la cabeza ¿y si es un asesino en serie?, así que por temor me despido allí:
- Muchas gracias en acompañarme, Sr Alexandru – le digo apena – que tenga buenas noches.
- Puedes decirme solo Alex si quieres, y para mí fue un placer acompañarte --- me dice y le doy la mano a manera de despedida y él la toma se la lleva a sus labios y me da un beso en la mano, y luego me lanza una de esas miradas de fuego que me hacen estremecer toda.
Yo me pongo nerviosa, termino de despedirme saludando con la mano, y entro rápido al acceso de mi edificio, cierro la puerta detrás mío, y lo veo regresar por el mismo camino de dónde venimos:
- ¿Qué extraño este hombre, será que no tiene familia ni nada? – me pregunto.
Subo sujetándome la mano que me beso, aun siento como corriente eléctrica en esa parte de mi piel, decido darme una ducha caliente antes de acostarme, a ver si así me quito la sensación de excitada que me dejo este hombre misterioso, luego me acuesto y poco a poco me quedo dormida pensando en Alex.
En mis sueños lo veo entrar por la ventana, aunque sé que vivo en un cuarto piso, en el sueño no me sobre salto, viene directamente a mí hacia la cama, me empieza a dar besos en mis piernas subiendo lentamente hacia mis caderas, yo solo me dejo sentir, sus manos recorren mi entrepierna y mis nalgas sintiendo en su recorrido un fuego de placer, luego él me quita el camisón que tengo dejándome solo con mi blúmer, hunde su cara en el medio de mis senos, apretándolos con ambas manos dándole pequeños apretones a mis pezones en forma de círculos.
Siento que va hacia mi cuello, lo escucho respirar y oler mi cabello, pasa su lengua por mi cuello hacia mi oreja, toda esa sensación me hace temblar, pero en el sueño no puedo hablar, algo me paraliza donde solo puedo dejarme llevar por sus caricias.
- Mady eres hermosa, tu olor me vuelve loco – me dice al oído
Yo solo asiento con mi cabeza sintiendo sus manos recorrer todo mi cuerpo, luego baja hacia mi sexo, sus dedos bajan mi blúmer dejándome completamente expuesta a su mirada, logro ver entre la oscuridad como sus ojos negros arden como en fuego, hunde su cara en mi sexo, y allí si mi voz sale en un gemido de placer, su lengua, sus dientes rozan y dan corrientes divinas en mi clítoris, la sensación no recuerdo haberla experimentado nunca, luego introduce un dedo y dice:
- Eres tan divina como me lo imaginaba – me dice con esa voz grave y sensual con la que me hablo en el bar.
Yo solo dejo caer mi cabeza hacia atrás, gimiendo del placer que me da, él sigue su tarea de torturarme divinamente con su lengua, sus dientes y sus dedos en mi sexo, siento que no puedo más, el clímax está a punto de hacerme terminar. Y grito de placer diciendo su nombre Alex una y varias veces. Es el orgasmo más divino y fuerte que he sentido.
Abro mis ojos y despierto con ese orgasmo divino, mis partes íntimas están todas húmedas, y me confunde cuando me veo completamente desnuda y me asusto:
- ¿Qué paso como me desnude? ¿pero si fue un sueño húmedo? ¿o no? – digo toda asustada, veo la ventana de mi habitación y me levanto corriendo hacia ella.
Miro por la ventana, no hay nadie por supuesto son 4 pisos de altura, miro hacia la calle y está completamente vacía, es imposible que alguien entre por acá.
- Madison te estas volviendo loca, ese hombre te está volviendo loca – digo en voz alta.
Me acuesto de nuevo en mi cama, y empiezo a recordar todo lo que paso en el sueño, ¿Cómo pude experimentar algo que nunca en la vida he sentido?, no es que sea virgen, tuve un novio a los 17 años antes de irme de casa de mis padres, era un idiota con I mayúscula, él tenía un año más que yo, y en los primeros días de novios siempre me insistía que yo lo amaba porque no le daba la prueba de amor, yo como niña inmadura estaba locamente enamorada de ese imbécil, de esos amores adolescentes donde crees que el mundo se va morir si el idiota termina contigo.
Entonces un día acepte a darle la fulana prueba de amor, me paso buscando a una cuadra de mi casa en el auto viejo de su padre, un Chevrolet de esos súper grandes, me llevo a una carretera apartada, rodeada de monte, y allí en el asiento de atrás de ese destartalado auto me tumbo sobre el asiento me bajo el pantalón y me penetro, no fue nada romántico, tardaría unos segundo en su bamboleo cuando termino dentro de mí, yo me queje del dolor, y cuando me levante, el muy idiota lo que hiso fue regañarme porque había manchado el asiento de tela con mi sangre.
Yo por supuesto me puse a llorar, siendo una niña inmadura me dolió mucho sus malos tratos:
- ¿Pero por qué lloras, no creí que de verdad eras virgen? – me dice el imbécil
- Yo te dije muchas veces que si lo hacíamos iba ser mi primera vez – le decía llorando
- Sí, me dijiste, pero no te creí una chica de tu edad ya no es virgen – me dice
Así comenzó un noviazgo horrible, el con sus celos enfermizos pensando que con cualquier chico que hablara era que yo quería tener sexo, siempre haciéndome sentir mal, cuando el en el sexo nunca se ocupaba de mí, solo me usaba para satisfacerme y me dejaba así con las ganas.
Un día ya cuando iba a cumplir los 18 años, vi un video en internet donde una chica se masturbaba, su cara al llegar al orgasmo me intrigo, así que un día sola en mi habitación lo intente, y wow una sensación que nunca había sentido con el imbécil de mi novio. Entonces lo decidí, ese día decidí irme y buscar mi felicidad, estaba harta que todo el mundo me tratara mal, incluyendo a mi familia, yo sabía que yo podía valerme por mi misma. Así que con el dinero que tome del mercado, tome un bus a otra ciudad, luego otro bus y otro hasta llegar a esta.
Desde entonces, no me he interesado por ningún hombre, solo me he centrado en trabajar para lograr mi pequeño hogar y ver qué hacer con mi vida. Pero este hombre misterioso me tenía toda confundida, su mirada hacia que me estremezco, que todo mi cuerpo tiemble, y cuando me habla mis piernas se vuelven gelatina, sin hablar que mi sexo se humedece, y luego de este sueño me doy cuenta que de verdad me gusta mucho Alex.
Ojalá lo pueda volver a ver mañana …