Me levanté muy contenta con la propina de Alex, pude salir a comprar comida para mi nevera, y hasta me sobro mucho dinero, pasando por el frente de las tiendas no pude evitar sentirme tentada a comprar algo de lencería, toda mi ropa interior está algo vieja y fuera de moda, y si decido coquetearle a este hombre misterioso que me mueve el piso tengo que tener algo decente el día de la ocasión. Así que me decido por tres conjuntos un n***o muy pequeño con encajes hermosos de sostén y blúmer, otro blanco un poco más tapado, y por ultimo uno rojo donde el blúmer solo es un hilo que va por medio de las nalgas, ¡Dios jamás pensé comprar algo así!, pero si logro, aunque sea un encuentro s****l con este galán no quiero llevar mis blúmeres de abuelita que uso diariamente. Esa noche en el bar Alex

