Estamos ya todos en el comedor, todos escuchan con atención lo que los familiares de la Sra. Lucrecia nos cuentan sobre su estancia en España y la carrera de Santiago que avanza de viento en popa, mientras escuchamos atentos, siento que estoy siendo observada a si que con cautela volteo a ver a mi derecha y es Santiago que no deja de mirarme con esa intensa mirada azul, desvió mi mirada como tratando de disimular, me sentí un tanto incomoda por la forma en que me mira, así que tomo el brazo de Fer y me recuesto mi cabeza sobre su hombro el con ternura me da un tierno beso en la frente. Pasa la noche la verdad hay demasiadas cosas por contar, subo a la habitación con Dieguito lo voy a recostar se quedo profundamente dormido en mis brazos, voy a la habitación que un día fue de mi ahor

