- Suéltame, te dije que me sueltes – grita y lucha - No cristina, eres y siempre será mía – digo ya fastidiado - Voy a hacer que te sientas mucho más mujer conmigo que con ese estúpido. - Ya déjame, no quiero estar contigo. Veo como intenta tomar su celular para llamar a alguien, quizás a él. Pero se lo impido, lo tomo primero y lo aviento fuera de nuestra vista. No me importa nada más, le arranco de una la blusa, no recordaba que tenía esa hermosa figura, senos firmes y redondos, empecé a besarla por el cuello mientras tenia ambas manos sujetadas con las mías. Empezaba casi a patalear para separarme de ella. – Quítate idiota- gritaba me excitaba aún más si se negaba a hacer mía. – Quédate quieta, que te va a encantar- pronuncie muy agitado. – O qué

