*Ring* ha sonado el timbre, Aleuzenev pega un salto de la emoción en el cuarto, que de inmediato sale para abrir la puerta, puesto que se encontraba sola en la casa, sus padres habían salido; al abrir la puerta era Derick, ella al verlo siente que la respiración se la ha cortado y que el corazón ha empezado a latirle a un ritmo desbocado, respondiendo todo su ser a la presencia de él como un fortísimo sentimiento de añoranza. Era como si hiciera años que no lo veía, en lugar de unos días. Ella seguía ahí, parada sin decir nada, se lo comía con la mirada, recorriendo con avidez su cuerpo macizo y ancho de espaldas. Derick vestía unos pantalones de chándal negros y una sudadera blanca, una gorra negra muy calada hasta las cejas, pero la sombra que proyecta no ocultaba el llamativo verde de

