... Y en ése preciso momento cuando Aleuzenev se imaginaba miles de cosas que creía que Derick diría, él no dijo nada, el muy zonzo se entretuvo viendo a una pareja que jugaban en la arena con dos hermosos niños , y ella al darse cuenta le dice con chulería: —Si quieres vamos a la habitación y tenemos los nuestros. — Ella muy divertida se echa a reír. —No sería mala la idea— responde él con una mirada y sonrisa pícara. —Te aceptara lo de ir a la habitación, pero, mejor no, porque el tema de los hijos no me gusta en éstos momentos.— responde ella muy seria. —Te entiendo mi morenita, pero fuiste tú quien inició el tema.— Él le saca la lengua. —Lo sé, pero mejor cambiemos de tema , o mejor aún vamos a meternos al agua— Ella le guiña el ojo, como si la propuesta tuviera doble intención.

