La reina Brida lloró encima del ataúd de Zaid, cuyo cuerpo fue sometido a la criogenización para ser examinado. Sin embargo, el duque Zuberi creyó que, si Brida regresaba a casa, querría verlo al menos una vez más, por lo que decidió conservarlo. - ¡Zaid! ¡Oh, Zaid! ¿Cómo pudo suceder esto? ¡Todo es mi culpa! - ¡No diga eso, majestad! – le pidió Zuberi - ¡En todo caso, cúlpeme a mí por no hallarlo a tiempo! Aún cuando fue un amor del pasado, Brida todavía conservaba sus sentimientos por él y, al verlo sin vida, su dolor fue incluso más intenso del que sintió cuando le amputaron los dedos. A lo largo de su secuestro, ella soñaba con volverlo a ver. Tal era así que rezaba todos los días para que la Diosa la mantuviese con vida y regresar a casa sana y salva. Pero sus ru

