Al día siguiente, Brida despertó y, al sentir que ya no tenía los ojos vendados, los abrió. En esos momentos se encontraba apoyada sobre una pared de piedras y todavía tenía las manos atadas, pero, esta vez, por delante. Giró la cabeza a los costados y solo vio un montón de árboles saliendo de entre las rocas. Supuso que se encontraban encima de alguna colina, cerca de la frontera con su reino. Pero no estaba sola. Delante de ella vio a una chica con el rostro cubierto con un antifaz y un tapabocas. Por alguna razón se le hizo familiar, pero no podía precisar quién era. Si al menos se sacara el antifaz, podría reconocerla. - Mi amigo está dormido, así es que podemos hablar a solas – le dijo Aurora. - A… Aura. ¿Verdad? – dijo la reina - ¿Qué planeas hacerme? -

