- Buenas noticias: encontramos a la líder antimonárquica. - ¡Qué bueno! ¿Y cómo están los chicos? - Ellos se encuentran bien. El barón Orestes se comunicó de inmediato con lady Queral para informarle de las nuevas buenas. Esos seis meses fueron eternos para la pobre dama, quien ya se había acostumbrado a la presencia de los niños en su casa. Desde que se marcharon, su hogar estaba vacío y hasta su hijo se veía decaído. En esos momentos, tomó los papeles que formaba parte del documento de su vivienda, los miró y dijo: - Es hora de salir de aquí. La Capital ya no será un lugar seguro para la muchacha porque el príncipe Rhiaim y la princesa Abigail residirán aquí por un tiempo. Y si la condesa Yehohanan todavía sigue con el plan de vigilarnos… toda pre

