El príncipe Rhiaim recibió un extraño mensaje de su madre desde el comunicador. No era una proyección de ella sino, más bien, un mensaje escrito a mano que decía: “Tu padre quiso decirme algo, pero no conseguí detener la ejecución a tiempo. Ten cuidado, todavía están tras mi cabeza y puede que te usen para lograr su propósito. Pero no soy la única, las demás reinas también están en la mira”. - Esto es muy ambiguo. No es propio de ella – pensó el joven, quien procedió a imprimir el mensaje para tratar de descifrar sus palabras - ¿Eso quiere decir que mi padre mintió? ¿No fue Keisha quien lo instó a perpetrar el golpe de estado en nuestro reino? Lamentablemente, no pudo indagar más sobre el asunto porque debía partir cuanto antes a la Capital, por órdenes de la Alianza. La con

