Tres meses antes, mientras Aurora, Keisha y Orestes elaboraban su plan de defensa de las tierras recuperadas, el príncipe Rhiaim y la princesa Abigail prepararon el equipo necesario para transitar la peligrosa ruta olvidada. La condesa Yehohanan envió a sus espías para que pudiesen infiltrarse en la colonia del Oeste, pero ninguno tuvo éxito. Azul le advirtió que consiguieron colocar detectores anti intrusos en las zonas de acceso y varias de las villas limítrofes. Así es que la única forma de acceder era en la antigua ruta comercial. - Si logramos cruzarla, podemos apoderarnos de las villas cercanas – señaló el príncipe Rhiaim – ahí, mandaré a mis soldados a capturar a los antimonárquicos sin que los civiles salgan heridos. - Será difícil – dijo la princesa Abigail – muchos de ellos

