La condesa Yehohanan, al enterarse de que los dos príncipes resultaron heridos, contactó de inmediato con la alianza para que enviaran un avión de rescate. La reina Nadelina, tal como le había dicho a Abigail en su momento, envió una nave para llevarse a su hija y a Rhiaim lejos del campo de batalla y, así, recibir una mejor atención médica en el Hospital Central de la Capital. Los ciudadanos, al enterarse de las noticias, se pusieron muy tensos. Pronto, surgieron las opiniones divididas ya que, poco a poco, una gran parte de la población juzgó que los antimonárquicos solo querían proclamar la independencia. Pero todavía había un gran sector que reclamaban al grupo por usar a los civiles de “escudo”, siendo un acto ruin y cobarde que las reinas de la Alianza despreciaban y que, aún siend

