Lady Queral compró una propiedad en una villa situada cerca de la colonia del Oeste. Era una cabaña pequeña, pero coqueta, con suficiente espacio para ella y para su hijo, quien ya había aprendido a caminar. El pasatiempo del pequeño era recorrer el jardín que adornaba la entrada. - ¡No vayas tan lejos! – le dijo Queral. Pero el niño era muy curioso. Le gustaba recorrer por los alrededores y siempre que veía algo extraño o llamativo, lo señalaba y preguntaba: - ¿Qué é’ eto? Y en esos momentos, vio que un grupo de personas encapuchadas se acercaban a la cabaña. El niño los señaló y preguntó: - ¿Qué zon éto? Lady Queral corrió rápidamente hacia su hijo, temiendo que fuesen unos bandidos. Pero uno de ellos, quien iba al frente, se sacó la capucha y reveló su rostro. La mujer abr

