Capítulo 6
- ¡No! – ríe Eleazar - ¿Recuerdan cuando Joshua bailó borracho sobre esa mesa?
- ¡Dios! ¡No quiero esa imagen en mi cabeza!
Protesto, estirando la manta debajo de mí.
- Tu hermano se ha reformado mucho desde que empezó a salir con Victoria
Dice Ulrich, dándole un sorbo a su coctel.
- Sí, ahora es un mandilón
Se burla Mohamed. Comienzo a reír a carcajadas, no puedo creer nada de lo que estos tres están contando sobre mi hermano, sobre todo porque el Joshua al que estoy acostumbrado es bien sereno, jamás haría locuras. Ya ha pasado una semana desde que estoy aquí, mi estancia ha sido muy grata gracias a estos tres y al príncipe. Todos los días hemos cabalgado después del almuerzo, otras veces hemos hecho senderismo y he podido tomar cientos de fotos a cientos de animales. Y todas las noches me reúno con los chicos en los jardines al lado del lago, para charlar y mirar las estrellas junto a una bandeja con aperitivos. Me ha servido mucho el tener a estos tres aquí conmigo, su buen humor y trato hacen que se me olviden las quejas de mi madre, quien no pierde la oportunidad para recriminarme en privado sobre alguna mala actitud o comportamiento poco elegante que haya tenido. Si no estuvieran estos tres, definitivamente me estaría volviendo loca.
- ¿A qué hora viene Alex?
Pregunta Mohamed, consultando su teléfono. Todas las mañanas después del desayuno, mi hermana y el príncipe dan un paseo por los terrenos del palacio. Se supone que es para que se conozcan y surja en ellos la chispa. Después de la conversación que tuve con el príncipe, realmente temo que esa chispa nunca nazca. Cada día que pasa, la ilusión crece en mi hermana, ya está viendo modelos de tiaras junto a la reina, incluso ya han empezado a hablar sobre cómo decoraran su habitación, en la que deberá de quedarse hasta el día de la boda. Tanto ellas como mi madre parece que no se dan cuenta de lo obvio, porque para mí es muy obvio, que el príncipe no siente nada por mi hermana. Desde que el príncipe me confesó que mi hermana le aburre, no puedo dejar de notar los gestos que él hace, la forma de hablarle, de sonreírle y la poca interacción que hay entre ello. Es que se nota a kilómetros que, para el príncipe, mi hermana es solo una persona más que está ahí, que a lo mucho le parecerá una cara bonita, pero nada especial hay en él para ella. Es una lástima, porque mi hermana asegura que el príncipe la mira, que le sonríe, que le tiende el brazo cuando salen a caminar. Y he intentado con todas mis fuerzas el hacerle ver al príncipe que él y ella, aunque sea, pueden tener algo en común, pero salvo el baile ocasional y el jugo de manzana, no he encontrado algo más que tengan en común.
- Dijo que iba a hablar con su madre – contesta Ulrich – Ya saben… hablaran de ese tema
- Oh…
Es lo único que dice Eleazar, dedicándome una mirada.
- Ese sí que es un problema…
Mohamed se recuesta en la manta, llevándose a la boca un camarón.
- A mí me da pena – admito, encogiéndome de hombros y mirando fijamente mi vaso con limonada – Porque Ania realmente se está enamorando de él
- Sí, pero ya sabes lo que Alex dice – Mohamed me mira – “Tu hermana solo sabe hablar de libros y ponys”
- “Y alabarme”
Agrega Ulrich.
- ¿Qué les puedo decir? – me vuelvo a encoger de hombros – Porque no puedo decirle nada ni a ella ni a mi madre, porque no me hacen caso y me mandan a callar… - vuelvo a mirar mi vaso – Están cegadas por la ilusión
- Espero que Alexander le diga a su madre que no piensa aceptar eso y que Angelina suba al trono
- ¡Ja! – se ríe Eleazar – Su madre no le daría ese puesto a su hija ni aunque su vida dependiera de ello
- Y realmente sí depende
Señala Mohamed, todos asentimos.
- Esto es absurdo – tomo un camarón y me lo llevo a la boca – Porque… no quiero que mi hermana se case con él – todos me miran – Al principio era porque sentía que este matrimonio era una especie de compra y venta de mi hermana – sacudo la cabeza – Ahora no quiero que se case con Alexander porque sé que él no la llegará a amar o quizá sí… si pasan mucho tiempo juntos – me encojo de hombros – Tal vez la costumbre haga que él la quiera
- ¿Y mientras qué? – pregunta Ulrich - ¿Una vida sin amor? ¿Y el contacto físico? ¿Sabes lo mal que se siente besar a alguien a quien no amas, pero sabes que esa persona sí te ama?
- No… - contesto – Jamás he tenido novio
- ¿En serio?
Pregunta Eleazar con los ojos bien abiertos.
- Pero eres muy bonita, los chicos de tu escuela deben de estar locos por ti
- No… - contesto – Además, estudié en casa
- ¿En serio?
- Sí…
- Pero eres bien sociable
Mohamed se termina su bebida.
- Lo sé, vivo con diez hermanos así que es obvio que sé cómo conversar… - me encojo de hombros – Oh no sé… muchos amigos en línea, supongo…
- Wow…
- Bueno… - Ulrich se me acerca – Si nunca has tenido novio… - me entrega un camarón – Aquí estoy…
- Gracias… - tomo el camarón – Pero no – se lo estrello en la cara – Volviendo al tema… - los chicos ríen – Esto realmente me da pena, por mi hermana…
- Sí, porque Alex siempre pone cara de “Auxilio” cuando llega la hora de pasear con ella
Todos asentimos a las palabras de Eleazar.
- Ahí viene – señala Mohamed – Todos cállense
- Hola… - el príncipe se deja caer a mi lado – Eve…
- Alexander
Él me sonríe.
- Ah…
- Entonces… - comienza a decir Ulrich - ¿Quieres un camarón?
- ¿Qué tal estuvo la charla con tu madre sobre tu futuro compromiso con mi hermana?
Pregunto, todos se me quedan viendo.
- Le dije que no me gusta la idea y que ella no me impresiona… - arranca un poco de pasto y deja que el viento se lo lleve – Que su belleza no me impacta y que sus conversaciones me aturden – me mira – Solo habla de ponys y hadas… - rueda los ojos – De lo bella que es mi vida, de lo increíble que soy, de lo inteligente que soy, de lo bueno que soy… quisiera que dijera que soy un apestado y que preferiría casarse con el guardia de mi palacio que conmigo… al menos eso sería interesante…
- Es que eres irresistible, mi amigo
Bromea Mohamed.
- No lo creo… - me mira - ¿Qué tal tu día?
- Muy bueno la verdad, sobre todo en compañía de este trío
- Me alegra – sonríe – No quisiera que se vaya tan pronto, Eve…
- Yo tampoco, Alexander…
Le devuelvo la sonrisa.
- Mañana es sábado – comienza a decir Eleazar - ¿Hacemos algo divertido?
- ¿Cómo qué?
Pregunta el príncipe.
- ¿Y si mañana tenemos un día en el lago? – propongo – Tenemos todo este enorme lugar… - señalo el enrome lago privado del palacio – Y no hemos nadado en él desde que llegamos
- Suena bien… - secunda Ulrich – Ya quiero verte en traje de baño
- Mmm… - suelta el príncipe – A mí también me parece bien
- ¿Pero es agua limpia? – pregunta Mohamed, terminándose la bandeja de camarones – Saben de mi aversión a las piscinas, es una sopa de mugre y orina
- Este es un estanque natural
Señalo.
- ¿Y hay animales en él? – pregunta, sus amigos comienzan a reír – ¿Animales que excretan?
- Pues… no sentí nada la última vez que estuve ahí
- ¿Ya has nadado en él?
Pregunta Ulrich.
- No exactamente
Me giro a ver al príncipe, alzando una ceja, él comienza a reír.
- Ya me disculpé cientos de veces con usted – sonrío – No fue mi intención que cayera al lago, pero en mi defensa… - una mariposa se posa sobre su cabeza, la aparto al instante – De no ser por esa conversación, usted ya estaría en Colorado
- Supongo…
Sonrío, él me devuelve el gesto.
- Entonces queda – Eleazar aplaude, haciéndome sobresaltar – Mañana será un día en el lago, con pelotas inflables
- No para mí
Señala Mohamed, tronando los dedos.
- Suena divertido, buena idea Eve…
- Gracias Alex
Nos volvemos a sonreír. Seguimos conversando entre los cinco, riendo y comiendo más camarones. Tengo que repetirlo, estos chicos son divertidos, incluso el príncipe. He notado que él, cuando está con sus amigos, se comporta de forma distinta a como se comporta cuando estamos en el comedor, se le ve más relajado y alegre. En cambio, cuando estamos en presencia de su madre, él se vuelve serio, como si tuviera que mantener un papel eterno ¡Y quizá sea así! Y es una lástima, porque el Alexander que estoy conociendo es muy agradable y divertido. Mi padre tiene razón, porque Alexander es una persona común y corriente que tiene la maldición de tener un título nobiliario.
Capto la mirada del príncipe, este me sonríe. No puedo evitarlo, su sonrisa es preciosa y contagiosa. Él es un joven muy apuesto, su sonrisa derretiría a cualquiera. Mi hermana realmente sería afortunada si un hombre como él, poderoso y guapo, la llegase a amar. Ojalá que, al finalizar del verano, él pueda amarla, porque es una persona maravillosa y cualquiera sería afortunada.
Entro en la casa de huésped y camino directo a mi habitación. No puedo evitar reír, hoy ha sido una noche especialmente agradable para mí. Quisiera poder usar otro adjetivo, pero dudo mucho que pueda encontrar uno que se le adapte lo suficientemente bien. Es que en serio es divertido pasar el tiempo con los chicos y el príncipe. Me alegra haber tenido esa conversación nocturna en el lago con Alexander, porque de no ser por eso no me hubiera decidido a quedarme. Necesito asegurarme que mi hermana tenga una vida feliz a su lado y estoy segura que mañana se dará un paso en la dirección correcta. Me recuesto en mi cama y miro al techo, no puedo dejar de sonreír, me siento muy animada.
Abro los ojos, el día amanece brillante y las aves cantan. Corro hacia el armario, tomo un vestido floreado y mi traje de baño. Me emociona este día, estoy segura que hoy sucederá la magia de la que tanto hablaba mi hermana. Ya sé que lo he repetido muchas veces, pero en serio tengo que lograr que el príncipe vea en ella algo más que una persona vacía que solo lo alaba. Quizá deba de hablar con Anastasia, desde que llegamos aquí, no hemos podido tener nuestras habituales conversaciones de horas y horas. Es como si esta vida cambiara a las personas, mi elocuente hermana ahora es una chica con la cabeza en las nubes. Pareciera que ella solo pudiera pensar en lo lindo que será su vida al lado del hombre de sus sueños y cómo este, según mi hermana, está loco por ella. Y mi madre no es de ayuda, ella colabora para que mi hermana siga teniendo esas fantasías ¡Es que no sé a quién está mirando mi madre! Porque juro que son más las veces en las que el príncipe mira en nuestra dirección que a mi hermana. Se nota a kilómetros que el príncipe preferiría pasar su tiempo con sus amigos a seguir sosteniendo una conversación con mi hermana.
- ¿Ya estás lista?
Mi hermana se asoma por la puerta.
- Sí, ya casi…
Me coloco el vestido y calzo unas sandalias.
- ¿Taje de baño?
- Sí – contesto – Deberías de ponerte uno, vamos a nadar con el príncipe después del desayuno
- ¿En serio? – me hermana frunce el ceño – No me informaron de nada
- Pues te lo estoy informando yo
- Ummm… - se cruza de brazos – Bueno, supongo que sacaré mi traje de baño – me mira y sonríe – Por cierto, me alegra ver que últimamente estás de mejor humor – le sonrío, mirándome al espejo – Sé que mamá y yo hemos sido muy duras contigo estos días y realmente no estás haciendo nada malo – la miro, sus ojos azules se ven tristes – Supongo que a ambas nos ha consumido la histeria y el ansia
- Sí, me di cuenta…
Ruedo los ojos.
- Es que… - Anastasia se sienta en mi cama – No quiero que él piense que soy una mal educada, una chica sin educación, una…
- Persona aburrida
Miro mi reflejo, tengo el mismo color de ojos de mi hermana, pero mis ojos son más grandes.
- No creo que él piense que soy aburrida – sonríe – Siempre conversamos, mientras andamos del brazo – siento una horrible sensación en el estómago – Es tan lindo, me encanta cómo escucha todo lo que le digo… - me mira – Y la forma en la que me sonríe… Eve… creo que me estoy enamorando de él
- Wow… - me giro a verle – Bueno… - mierda, no sé qué decirle – Espero que todo te vaya bien, al fin y al cabo, tú siempre estuviste de acuerdo con esta tontería – mi hermana baja la cabeza – Espero que, al final, todo salga como tú quieres, y lo digo de corazón – me mira sonriente – Quiero que seas feliz
- Gracias – me extiende los brazos, acepto su abrazo – Sé que lo seré…
- Eso espero
Las náuseas me vuelven a invadir. Me separo de mi hermana y caminamos hacia el palacio en compañía de nuestra madre. Ya me estoy acostumbrando a esto de las reverencias y ser anunciada, pero no por ello me agrada. Quisiera poder entrar sin mayor problema, sentarme en donde se me dé la gana y poder hablar en el volumen que desee, pero no está permitido y debo de guardar las formas, por más estúpido que crea que sean. Respiro hondo, entramos en el palacio y caminamos hacia las puertas del salón…
- ¡Alexander!
Nos giramos, la reina corre detrás de su hijo, pero este sale a toda prisa del palacio. Me le quedo viendo, inmóvil, no sé qué hacer. Sus amigos aparecen, todos se ven sorprendidos. Miro a mi hermana, esta me entrega su bolso y corre detrás del príncipe. Aprieto las correas de su bolso, está bien que ella vaya a verle, que averigüe lo que le sucede, porque es y será su deber, porque es quien estará prometida a él…
- ¿Qué sucedió?
Le pregunto a Mohamed.
- No sabemos – contesta – Acabamos de llegar
Miro hacia afuera, mi hermana ha alcanzado al príncipe, pero este la aparta con cierta brusquedad para luego darle la espalda. Siento una presión en el pecho, debe de haber sido una conversación muy difícil para él como para haberse puesto en ese estado. Le veo respirar profundamente, girarse hacia mi hermana y apuntarle con un dedo la puerta, diciéndole algo que no puedo oír. Ella solo asiente, dándose media vuelta y caminando a paso veloz hacia nosotros.
- ¿Qué pasó?
Pregunta mamá.
- No sé, no me quiso decir – mi hermana se abraza a mi madre – Me dijo que quería estar solo y que regresara aquí
- Oh… bueno… - mi madre mira a la reina, esta le hace un gesto con la cabeza, mi madre asiente – Debe de haberse levantado con el pie izquierdo, ya te lo dirá después, cuando tengan su paseo matutino…
- Sí…
- Disculpen el exabrupto de mi hijo… - comienza a decir la reina – Pero…
- ¿Qué es lo que dijo a Alexander?
Interrumpo, la reina me mira con los ojos bien abiertos.
- Eve…
- ¿Disculpe?
La reina me mira con indignación.
- Usted sabe lo que su hijo piensa y siente
- Eve…
Mi madre me toma del brazo.
- Escúchame bien, jovencita… - la reina se me acerca, no retrocedo ni un solo paso – Su actitud no es de mi agrado, usted no es de mi agrado – le sostengo la mirada – Y le sugiero que deje esa pose de rebelde sin causa, porque nada bueno saldrá de ello, jamás pertenecerá a este mundo si sigue comportándose de formas tan poco educadas – se cruza de brazos – Así que, si desea conseguir algo, cambie esa actitud antes de que ordene mandarla de regreso a su pueblo
- Anastasia viene del mismo pueblo, no intente denigrarme
- ¡Genevieve! - me regaña mi madre, mi hermana comienza a llorar y huye de la sala – Perfecto… - suelta con enojo – Disculpe usted, su majestad
- Vaya, querida amiga, no queremos que la señorita se altere – la reina me vuelve a mirar – Estarás satisfecha con lo que acabas de hacer
- ¿Y usted? – pregunto, cruzándome de brazos – Porque no es mi hijo el que acaba de huir
- Fuera…
Me ordena.
- Bien… - sonrío de lado – Su majestad – hago una reverencia – Adiós…
Salgo del palacio y comienzo a correr ¡Esto ha sido un fracaso! Un increíble fracaso ¡Lo he arruinado todo! ¡Todo! No debí de meterme ¡¿En qué estaba pensando?! ¿Enfrentarme a la reina? Mi hermana debe de estar sumamente avergonzada ¡Mi madre me va a encerrar hasta que el verano termine! Me acabo de ganar el odio de la reina, estoy segura de ello. Soy una estúpida, una gran estúpida, una niña malcriada y maleducada que no sabe cuándo callarse. Soy una tonta, lo he echado todo a perder. Espero que esto no arruine las cosas para mi hermana…
Entro en los establos, el personal se me queda viendo, respiro hondo y me limpio las lágrimas. Tomo una de las sillas y camino hacia el caballo que siempre me prestan. No hago caso a las palabras de los empleados, comienzo a ensillar al caballo y huyo. No quiero estar aquí, quiero huir, quiero cabalgar hasta Colorado, aunque eso me lleve una semana y probablemente muera de deshidratación en el camino ¡Pero no soporto este lugar! Mi padre siempre me enseñó a decir lo que pienso, a que mi opinión importa y que si veo algo malo lo debo de decir ¡Pero aquí no puedo expresarme! Tengo que actuar y pensar como ellos quieren. Todos se quedaron quietos viendo como el príncipe rechazaba a mi hermana, todos iban a pretender desayunar mientras el príncipe se alejaba corriendo del palacio, como si nada hubiese ocurrido. No, no está bien, las emociones existen por una razón y es para expresarlas. Y la opinión es importante, nadie debería de ser callado ni menospreciado. Dije lo que opino, tal vez no en el mejor de los momentos, pero lo hice, porque la reina debe de saber que no está bien el querer que su hijo se case a la fuerza con alguien que no ama, solo por llegar a la corona. Alexander dijo que era su destino, que era su deber y que no quería perder eso, pero esta decisión le está afectando mucho. No sé cómo ayudarlos, no sé cómo ayudar a mi hermana y no sé cómo ayudar al príncipe a que se sienta mejor…
- Eve…
Me detengo, el príncipe está sentado en el suelo, con el cabello rubio algo despeinado y la ropa desordenada.
- Alex… - bajo del caballo y me le acerco - ¿Por qué has huido?
- ¿Qué haces aquí?
Pregunta, yendo en mi encuentro.
- Creo que seré expulsada del palacio…
Contesto, él me mira con los ojos bien abiertos.
- No, no lo permitiré
- He ofendido a tu madre, es más que obvio que esta noche tendré en mis manos un boleto de avión directo a Colorado
- No lo permitiré
- Alex…
No logro decir nada, el príncipe me abraza con fuerza.
- No puede irse Eve… - susurra – Usted es lo único genuino que tengo… - le devuelvo el abrazo, apoyando el rostro en su pecho y tratando de aguantar el deseo de llorar – No puede irse, Eve…
- Alexander… - le miro, sus ojos cafés están sombríos – Alexander… - acaricio su rostro - ¿Qué te sucede?
- Discutí con mi madre… - contesta, sin soltarme – Quiere que en mi fiesta de cumpleaños anuncie mi compromiso con tu hermana… - respira con furia – Le dije que era una fecha demasiado pronta – nos soltamos, él se aleja dándome la espalda – Y quiere que los preparativos para la boda comiencen de una vez, incluso ya ordenó joyas para tu hermana – su cuerpo está tenso – Quiere que en diciembre sea la boda… diciembre… - suelta una agria risita – Falta medio año para eso – respira hondo, aun sin mirarme – Medio año para que conozco, me comprometa y me case con ella…
- Alex… mi hermana es una buena chica, sé que podrán ser felices juntos – no sé si acercarme o no al príncipe, no sé lidiar con personas alteradas – Ella ama el arte, la danza, la literatura… me acerco a él – Aprende rápido y ya está adaptada a la vida de palacio – tomo su brazo, él se vuelve a tensar – Será una gran esposa y sé que podrás llegar a quererla… porque… - siento una extraña sensación en el pecho – Ella se está enamorando de usted
- No quiero hacerlo…
- Alex…
- ¿Sabes lo difícil que es ser yo? – se gira a verme, su rostro está desencajado y sus ojos rojos – Toda mi vida está planeada, jamás he podido hacer algo que realmente haya querido hacer – frunce el entrecejo y aprieta los puños - ¿Se hace una idea de lo difícil que puede llegar a ser eso? – le sostengo la mirada – Los deportes que debo practicar, los idiomas que debo de aprender, las personas que debo de conocer, con quién debo de hablar, qué ropa debo de usar, qué comida debo de comer, qué sábanas debe de tener mi cama, qué regalos comprar y hasta qué debo de decir – respira hondo – Ni siquiera me han permitido escoger mi carrera universitaria – mira al suelo y de nuevo a mí – Quería estudiar Historia, como usted, porque también me encanta, pero mi madre ordenó que debía de centrar mi educación en Ciencias Políticas y Economía ¡Me entrenaron en esas dos materias desde que tengo diez años…! - su mandíbula está tensa - Hay muy pocas cosas genuinas en mi vida – se me vuelve a acerca – Son contadas las veces es las que me han dejado decidir – el príncipe me mira fijamente – Y esperaba que esta fuera una de esas…
- Lo lamento… - bajo la cabeza – Debe de ser muy difícil…
- No se haces ni una idea
- No te sientes libre
- Para nada
- Y esta ha sido la gota que derramó tu vaso
- Exacto…
- Por eso siempre intenta estar con nosotros – le miro – Por eso siempre mira en dirección a sus amigos, porque prefiere estar con ellos, porque se siente libre con ellos…
- No los observo a ellos
- ¿A no?
Pregunto, sintiendo una presión en el pecho.
- La observaba a usted, Eve…
- ¿Por qué…?
Mi voz sale en un inaudible susurro ¿Qué acaba de decir? ¿Por qué lo ha dicho?
- Su presencia me relaja – una mariposa se posa sobre mi cabeza, el príncipe la aparta – Su personalidad me cautiva – siento mi cuerpo temblar – Eres de lo poco genuino que tengo…
- No soy una pertenencia
Susurro, él sonríe.
- Lo sé…
- Es bueno que lo sepa…
- Eve…
- ¿Qué…?
Trago saliva.
- Ojalá fueras mayor
- Agradezco ser menor…
Nos miramos fijamente, mi corazón late con tanta fuerza que temo que él pueda oírlo. Vuelve a sonreír, sus ojos vuelven a brillar. Respiro con más calma, su sonrisa es contagiosa.
- Creo que mejor regresamos
- Sí… - vuelvo a tomar las riendas del caballo – Espere… - el príncipe se detiene – Prométame algo
- ¿Qué cosa…?
- Que lo intentará
- No entiendo
- Que intentará enamorarse de mi hermana – explico – Que intentará dejar de verla como una persona insulsa
- No me pidas eso
- Ella se está enamorando de ti… - bajo la mirada – Y ya sé que te sientes ahogado… - le vuelvo a mirar – Pero… por favor… - el príncipe aparta la mirada – Quiero que ella sea feliz…
- Eve…
- Por favor…
Nos volvemos a mirar fijamente.
- ¿De veras quieres eso? – asiento con la cabeza – Pues espero que sepas vivir con la decepción, no pienso prometerte nada…