—Disculpas aceptadas —dijo Agnes con frialdad. Ares los observó a ambos antes de decir: —Aclarado el asunto, seguiremos adelante con nuestro día. Nicolás nos acompañará al registro civil —anunció, zanjando la conversación. Agnes lo miró impresionada. —¿Tan rápido? Pensé que tomarías algunos días para saber si esta decisión era la adecuada para ti. —Agnes —replicó él con firmeza—, debes acostumbrarte a confiar en mi palabra. Es lo más importante que tengo y jamás me retracto de una decisión tomada. ¿Estamos? Agnes asintió en silencio y regresó a la habitación para tomar sus documentos. Cuando bajó, ambos hombres ya la esperaban fuera del auto. Su prometido, en un gesto cortés, abrió la puerta para que subiera, y luego los tres emprendieron el camino hacia el registro civil. Decir que

