—Que sea la última vez que intentas ensuciar el nombre de mi esposa. Creo que fui muy claro al prohibirte la entrada a este hospital. Ares estaba completamente fuera de sí. Ya no soportaba tener a esa mujer delante ni un segundo más. Al ver que Alicia no se daría por vencida, tomó su teléfono y marcó al abogado para pedirle que iniciara una demanda por acoso en su contra. Eso la hizo palidecer. Nunca imaginó que Ares llegaría tan lejos. Estaba completamente segura de que podría convencerlo y hacerlo caer nuevamente en sus redes, pero ese no era el mismo hombre que había conocido cinco años atrás. Resignada, le hizo señas para que colgara y comenzó a implorarle, pidiéndole que por favor no la demandara, que se iría por voluntad propia y no volvería a molestarlo. Le pidió que pensara en el

