Daniel no perdió la oportunidad de demandar a Alicia, apenas terminó el juicio en contra de Ares. Aquello la dejó completamente en shock; jamás imaginó que su esposo iniciaría acciones legales contra ella y, para empeorar las cosas, también había solicitado el divorcio o, en su defecto, la posible anulación del matrimonio si se llegaba a demostrar que el niño no era suyo, pues ese había sido el motivo principal que lo llevó a casarse con ella. Pero a él ya no le importaba nada que tuviera que ver con su esposa. Se sentía humillado, traicionado, devastado… no encontraba una palabra que describiera con exactitud lo que llevaba dentro. Sabía que había actuado mal, que lo que estaba viviendo no era más que el karma cobrando su deuda. Nunca debió involucrarse con la mujer de otro hombre, mucho

