Celeste es una mujer hermosa… demasiado hermosa. Con ella no me puedo esperar un día más, debo probarla, de lo contrario estoy seguro de que me volveré loco. Volví a mi lugar, encima de ella, pero la chica no me lo permitió y sin esperarlo nos dio la vuelta mágicamente y trazó mi pecho con un dedo, subió y bajó mientras en sus labios se dibuja una sonrisa y su lengua los recorre, dejándolos húmedos y apetecibles de chupar. Se acomodó justo a la altura del bulto que mi erección estaba formando, se inclinó y dio un cálido beso en mi tetilla, una mordida inocente en cada una hasta dejarlas ardiendo. Juro que esta mujer me vuelve loco y más ahora que está tomando las riendas. Aproveché a desabrochar su brasier y ahora fui yo el que nos dio la vuelta para tomar ventaja. Ella va muy lento y

