Me agarra de la cintura y me avienta al otro lado de la cama quitándome de encima. Se levanta rápido y con velocidad comienza a cambiarse lo más rápido posible. Antes de salir se gira a verme y me da una orden.
—No se te ocurra salir, hablar o hacer un ruido que llame la atención... Solo esperarme, vengo en un momento.
Tras cruzar la puerta sale corriendo a ver a aquella mujer, me queda claro que es su madre por la forma en la que lo llamó.
Jaxon Clark
No entiendo qué hace aquí mi madre, le he prohibido que venga a mi casa sin avisarme. Camino lo más rápido posible para encontrarme a la mujer más hermosa que conozco, mi madre.
— ¿Qué haces aquí madre?
— ¿Esa es la forma en la que saludas a tu madre? Que niño mal educado —reclama haciendo un puchero.
—No es eso, te he dicho que me avises antes de venir.
— ¿Tengo que pedirte permiso para venir? Ahora mi hijo me quiere dar órdenes. Pues te equivocas, soy tu madre y aun este con vida yo soy la que pone el mando. ¿Entendiste? —me regaña.
—Perdón, solo me sorprendiste.
— ¿No me vas a dar un abrazo?
— ¡Madre! —se me hace infantil que me trate como un niño, aun así, la adoro.
—Si lo sé, pero no me importa. Tú aun eres mi hijo, mi pequeño... Mejor yo te doy un abrazo —se acerca y envuelve mi cuerpo con su calidez.
—Te extrañe mucho hijo —con su mano acaricia mi cabello y besa mi mejilla.
—Yo también —admito aceptando su abrazo.
No tengo tiempo para visitar a mis padres desde que se retiraron del mundo de la moda y se han pasado la vida viajando por todo el mundo.
Mi madre se separa y me ve seriamente, algo que me deja confundido. Pone esa cara que reconozco bien, cuando que era pequeño hacía ese gesto cuando hacía travesuras, no entiendo el porqué de su gesto si no le he dado motivos para que se enoje.
— ¿Estabas muy ocupado antes de que llegará? —pregunta de repente.
¡Demonios! Mi madre es muy buena para atraparme cuando miento u oculto algo.
—No ¿Por qué lo preguntas?
—Entonces me explicas esos moretones en tu cuello.
«¡Mierda!»
—Me picaron los moscos, ya sabes, estos días han estado muy nublados y es temporada de mosquitos —fue lo primero que se me ocurrió.
— ¿Por qué estás tan despeinado?
Sus verdosos ojos se achinan y me mira con seriedad.
—Porque estaba costado, durmiendo.
— ¿Tú? Pero si tú no duermes en las tardes, siempre andas trabajando.
Su peso lo recarga en un solo pie y cruza las manos.
—Lo que pasa es que me quede despierto haciendo un informe de la empresa y me acosté a dormir a las cuatro de la madrugada.
Me siento como un estúpido mintiendo.
— ¿Me crees estúpida Jaxon Clark?
—No madre, claro que no.
—Pues me estás viendo la cara, dime quién está aquí aparte de nosotros.
—Nadie más.
—Dime o voy por ella.
Mi madre me amenaza, a esta mujer nada se le escapa, me conoce perfectamente.
—Madre... —insisto.
—Ve por ella que la quiero conocer.
—No es necesario.
—Jaxon Clark Milton ¡Ahora! —ordena con autoridad.
Mi madre no sabe nada de lo que hago en mi vida personal y por supuesto que no quiero que conozca a Mallory, ella es una más. Si se la presento eso sería meterla en un compromiso conmigo frente a mi madre.
Mi madre creció en un ambiente donde tener relaciones con una mujer es contraer matrimonio y formar una familia, ese tipo de vida de antes, donde la mujer se dedica a la casa y el hombre al trabajo. Aunque mi madre sabe que estamos en el siglo XXI, aun así, tiene restricciones en su educación. No me queda otra opción que presentarle Mallory como mi novia.
Regreso a la habitación encontrándome a Mallory con mi bata caminando de un lado a otro por toda la habitación nerviosa. Al verme parado en la puerta se detiene.
—Mi madre te quiere conocer... Solo sígueme la corriente, no quiero que mi madre sospeche de nosotros.
Ella nerviosa asiente. Regreso con Isabelle a esperar que llegue.
Mallory Hoffman
«¡¿Qué?!» No pienso salir en estas condiciones a conocer a su madre. ¿Qué hago? Me escapo, no Clark me podría matar.
«Calmante Mallory es mejor salir y seguirle la corriente como él dijo», me animo.
Amarro bien las cintas de la bata a mi cintura y a pasos rápidos bajo a la primera planta encontrándome con Jaxon y al frente una hermosa mujer castaña, se ve joven para ser su madre. Dejo de pensar y me acerco a Jaxon poniéndome a un lado de él.
—Madre ella es... —la señora lo interrumpe levantando su mano.
— ¿Cuál es tu nombre? —me pregunta con seriedad.
—Hola. Me llamo Mallory Odett Hoffman.
Estoy nerviosa, no sé cómo es su madre, se ve que es buena persona, pero no hay que guiarse por las apariencias y conociendo a Jaxon puede que tenga el carácter de su hijo. La mujer me detalla de pies a cabeza con sus ojos verdosos. Sonríe y se avienta a abrazarme envolviéndome es sus brazos.
—Pero que chica tan bonita, pareces una muñequita. No sabes cuánto me alegra conocer una novia a mi hijo —exclama con entusiasmo.
—Madre —se queja Jaxon.
— ¿Qué? Me vas a decir que son amigos, ya tuvieron relaciones sexuales eso no hacen los amigos.
Me avergüenzo al escuchar sus palabras.
—Madre —se queja de nuevo.
—Madre, nada Jaxon. Ya sabes cómo es la educación de tu abuela. Y a todo esto, ¿Cuándo pensabas decirnos que tienes novia? —pregunta.
—Era sorpresa —miente, no le da tanta importancia a la plática.
— ¿Desde cuándo andan saliendo?
—Hace tres meses.
—Deja que ella me conteste, está muy callada y la quiero conocer... Dime, Mallory, ¿En qué te fijaste de mi hijo?
«¡Rayos!»
—Él es lindo, caballeroso, atento y muy guapo —no miento.
—Lo sé, es muy apuesto mi hijo, lo saco de su padre —dice la mujer con orgullo —Me gustaría concerté más. ¿Hijo, te parece si preparo algo de comer y ustedes se van a bañar?
—Sí, me parece bien —al principio se reúsa, pero conoce a su madre y no le da la contraria.
—Ok, pero se van a bañar, no quiero que tarden más de veinte minutos, ¿Me escucharon? —nos advierte.
Entiendo a lo que se refiere la señora Milton acto que me apena. Jaxon le reniega a su madre y me agarra de la mano para subir a la segunda planta. Al entrar a la habitación me suelta de la mano y cierra la puerta con seguro.
—De ahora en adelante frente a mi madre eres mi novia, ¿Entendiste?
—Por mí no hay problema, pero qué diremos de nuestra supuesta relación.
—Dejármelo a mí. En caso de que te pregunte mi madre lo inventas, pero por favor di cosas coherentes.
—Entendido.
Estresado se acerca a mí para desatar las cintas de la bata dejando expuesto mis pechos, vientre y mi parte íntima. Con su brazo rodea mi cintura y me pega a su cuerpo posesivamente.
—Qué tal si jugamos un rato tú y yo en el baño —lo dice mientras acaricia el contorno de mis pechos.
—Recuerda que tu madre está aquí.
—Será rápido. Además, me dejaste con un gran dolor en el pene cuando restregaste tu v****a en él.
—No puedes esperar hasta que tu madre se vaya, no quiero que piense mal de mí.
—Solo por tener sexo con su hijo, no lo creo; somos adultos y sabemos lo que hacemos.
—Sí, pero está tu madre y es una falta de respeto. No la podemos dejar esperar mucho tiempo se tomó la molestia de preparar comida.
—Solo porque está mi madre, pero después de que se vaya me vas a montar nena.
—Sí, lo que mi amo quiera.
Con su mano levanta la parte trasera de la bata para dejar expuesto mi trasero y con su otra mano me da una nalgada tan fuerte que suena en la habitación.
—No me provoques nena.
Termina de quitarme la bata y de desvestirse. No bañamos ambos por separado en el mismo baño sin nada de tocarnos, todo normal.
Ahora hay que actuar como la novia del arrogante. Debería cobrar bonos extras por fingir.