Montecarlo, 19.00 horas

1202 Words

Montecarlo, 19.00 horas La suntuosa oficina en el ático del edificio de vidrio le recordaba los días felices pasados con la amada gemela. Michela Rostellini odiaba ese edificio, la oficina, los muebles, todo lo que recordaba la vida; pasando de un triunfo editorial al otro junto a la hermana. Después de su muerte se había derrumbado todo el hermoso mundo que había construido, perdió el espíritu de aventura y también una buena parte de sí misma. En ese momento odiaba también estar con la sobrina, porque la obligaba a estar demasiado tiempo en esos lugares llenos de recuerdos. Los niños se habían convertido en su único objetivo, como embajadora de Unicef había amado a tantos y seguía la obra en su defensa, además obviamente del Crepúsculo, la nueva Iglesia, como decía ella. Hacía miles de a

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