Cohen entendió que ella no estaba muy bien, encontró una cabaña algo pequeña, pateo la puerta y entro, era algo rustica, pero servía la acostó en la cama, tenía la enorme tentación de besarla y hacerle el amor, pero esperaría, ahora tenía ver la manera de regresar a su manada.
“Ella tenía vista de un lugar de cielos rojos, volcanes y todo está oscuro, además lúgubre y tenebroso había muchos ojos rojos observando y se oía risas macabras alrededor, también los cuervos tirando graznidos aterradores, el piso era escarpado y corría lava por las paredes. Corrió de allí y se observó su reflejo, tenía cuatro ojos rojos, era completamente un demonio.”
Despertó espantada, llena de sudor quería saber ¿Qué era ese sueño?, trato de calmarse, pues si seguía así, se iba volver loca de verdad
- ¿Qué te ocurre?- pregunto él, mirando que despertó violentamente, además de que sus ojos cambiaron cuando la vio eran normales, ahora eran demoniacos
-nada, nada. Solo un mal sueño- contesto ella, salieron sus colmillos y su deseo de sangre, que cada segundo que pasaba aumentaba su hambre
-eres una vampira, ¿Deseas mi sangre? - comento él, al ver sus colmillos, además de cómo se aferraba a la cama
Dylan no dijo nada, solo miro por la ventana tratando de ignorar su instinto, se aferraba a una almohada, tratando de tranquilizarse.
-puedes tomar de mí, si quieres, eso es lo deseo- dijo él acercándose a ella, le mostro su cuello, sonriendo
-¿Estás seguro?- pregunto ella aun tratando de mantener el control, para no lastimarlo, pues jamás practico como beber sangre
Él le dijo –sí- acortando la distancia entre los dos, mostrando su aura dominante ante ella
Dylan se acercó y bebió de su sangre, no poseía para nada el delicioso sabor de sangre la Keenan, que tenía un sabor oscuro era como si comiera cheesecake de fresas del McDonald, que cuando era niña era su favorito, cuando podía comerlo.
Ella bebió por un momento y se separó, volvió a la normalidad y le pregunto -¿Tu eres un macho alfa de tu manada?- lo había notado, que él no era normal y ¿Qué él ganaba en ayudarla?
-estas en lo correcto- contesto él con una sonrisa en los labios, acariciándole el rostro suavemente, pensando que ella quizás sea su pareja
-y ahora ¿Qué hacemos?- pregunto ella cambiando de tema, no quería entrar en detalles con él
-salir de aquí, principalmente- respondió él pasándole un vestido, que había encontrado en esa cabaña
-Buena idea, pero ¿Qué es aquí exactamente?- comento ella poniéndose el traje y pregunto -¿Qué encontraste aquí que sea de ayuda?- aun tratando descifrar el significado del sueño
-solo un poco de ropa y ya llame a mi hermano para que vengan por nosotros; estamos en el purgatorio que es la frontera de la dimensión demoniaca- respondió él dándole la espalda
-No se supone que solo los demonios pueden estar aquí- dijo ella mirándolo porque hasta donde ella sabía era así
-no, en esta parte pueden estar varias especies, porque no deja de ser la tierra- explico él, ella tenía razón al dudar
Dylan no tenía ningún deseo de regresar a Nueva York, aunque sabía perfectamente que Keenan o Drake la encontrarían tarde o temprano, -¿por nosotros? Dirás por ti, recuerda que soy vampira- comento ella, no todas las manadas de marets se llevaban bien con los vampiros
-sí, nosotros. Porque vienes conmigo, no pienso dejarte aquí- respondió Cohen, enfocando su mirada gatuna en ella
Ella no quiso decir nada; era mejor, irse con él que quedarse en ese lugar tan tétrico, solo camino hacia él, empezó a sentir que las piernas le fallaban de nuevo, termino en sus fuertes brazos, ya se sentía apenada porque en menos de 48 horas se había debilitado.
-tú no estás bien, ¿Qué te ocurre? - dijo extrañado no era normal, ver a una vampira tan débil
-nada, nada- susurro ella mirándolo, sintió el olor de un maret acercándose, trato de ponerse en guardia
-hola, hermano, hasta que al fin te encuentro- dijo el maret después observo que él cargaba a una mujer de cabellos castaños
-sí, fue gracias a ella- respondió Cohen, volviéndola a poner en la cama, se giró a verlo, a su hermano menor
-sabes ¿Quién es ella? - dijo él, mirándola pues a esa centinela le debía la vida de su pareja y el haberla encontrado
-se llama Dylan y es una vampira, es lo único que me importa, Kohl- respondió Cohen sospechando que él sabía mucho mas
-te acuerdas de que te dije, que gracias a una centinela alpha encontré a Alexa, pues es ella. Dylan Charlie Taylor, una demonphr- comento Kohl al verla, por supuesto que la ayudaría, su pareja se alegrara tanto verla
-sí, me acuerdo, que no paraste de hablar de eso- contesto él recordando como llego Alexa a sus dominios, estaba herida, golpeada y algo traumada, él y su hermano son muy distintos en caracteres uno es sociable y el otro un lobo solitario
-debemos irnos de aquí, algo planean estos demonios y por ahora no quiero saberlo- dijo Kohl saliendo de la cabaña, mientras que su hermano cargaba a Dylan
Keenan aún no se convencía de que ella hubiera muerto, pero algo de él no era igual que antes, en su larga vida no había sentido así, pero tenía que encargarse de Dorian, utilizando todos los datos que los centinelas recolectaron.
- ¿En qué piensa, sire? - pregunto Dixon, mirándolo pensativo, observando al vacío esa rosa azul
-nada ¿Cuál es el informe que tienes? - respondió él, volviendo en sí, pensando “Sí está viva, la encontrare donde sea que este y esta vez no se va a volver a ir”
-aaa si, se tiene la creencia que algunos demonios, están colaborando con Dorian al tomar rehenes al purgatorio- explico Dixon mostrando imágenes y papeles, que mostraban que lo que venía no era fácil y tendría que lidiar nuevamente con un problema del pasado
Keenan no dijo nada, solo se quedó leyendo todo lo que decía esos documentos, empezó a recordar cuando él y Dorian eran jóvenes y grandes amigos, con muchos sueños de llegar a ser poderosos leaders, pero él se fue torciendo en el camino, principalmente por culpa de Cleopatra
Dylan tenía un sueño agitado, se movía violentamente hasta que ya no se movió más, empezaba a recordar detalles de su entrenamiento “Fue al Japón, a entrenamiento de sais, con el maestro Su, el cual era un monje que tenía como más de 100 años, le enseño ser uno con la sai, le enseño algo de técnicas ninjas con tai-jitsu, jiu-jitsu, karate-do, judo, kobudo y a deshabilitar cualquier arma con ellas, fue en el lugar que más duro lo cual fueron dos años; después fue por tierra al sur de la India a para practicar el Kalaripayatu, Kolkali, e Israel para aprender Krav maga y Kapap, arte marcial de contacto continuo para soldados, luego volvió al norte a Corea a aprender hapkido y taekwondo y por ultimo cuando se dieron cuenta que era mujer, tuvo que hacer un entrenamiento extensivo de 6 meses para comportarse como tal, aunque era mejor actuando como hombre, tanto así que la dejaron seguir…”
Él la sentía cerca, su presencia en sus dominios no lo dejaba en paz, tenía que encontrarla se estaba enloqueciendo por ella, no quería terminar como su padre, el último rey de la Atlántida o como su madre que la tuvo que terminar encerrando en un volcán dormido, por eso controlaba sus emociones, pero con Daphne no podía.
Ella despertó en una cama, noto que alguien la miraba, vio que era Alexa la pareja de Kohl, la que ella había salvado después que unos bastardos la usaran como juguete y la trajo con él, mientras ella averiguaba algo de su templo y se terminó quedando, le dijo -¿Dónde estoy?-
-Hola Dylan, estas aquí en la reserva de Montana, no te preocupes estas segura- contesto Alexa en tono conciliador, era una sacerdotisa de cabellos rojizos y los ojos verdes oscuros, se crio como humana
-¿segura?- dijo ella con duda, ya no se sentía a salvo en ningún lugar, sabía que los marets que América no le harían nada a menos que quieran desafiar a Alexa y de por si a Kohl el rey de los marets, pero igual, lo que le estaba pasando, estaba fuera del alcance de todos después pregunto -¿Puedes prestarme un teléfono?-
-sí, claro- contesto Alexa, pasándole un S5 mini, que saco de su bolsillo, había algo extraño en el aura de Dylan, como algo antiguo y místico, que no era de esta dimensión, se fue de la habitación para darle privacidad
Dylan llamo a Rina, pues era el único número que se sabía de memoria y confiaba mucho en ella, estaba sonando escucho que alguien contesto y dijo con mucha duda porque podría ser Cahal –Alo ¿Rina? -
-sí, ¿Quién eres? - contesto ella despegándose el teléfono mirando la pantalla, porque sonaba igual a Dylan
-soy yo Dylan, no le digas a nadie que estoy viva ¿Puedes hablar? - dijo ella en voz baja, para que no la descubrieran, pues necesitaba estar de incógnita
-dame un momento-susurro Rina, cuando miro que se acerca Cahal dijo –número equivocado, joven- para despistarlo y que no preguntara nada
Ella entendió la indirecta, cerró el teléfono y espero a que Rina la llamara, estaba nerviosa de esperar, nunca fue buena para eso, hasta que sonó el celular
- ¿Alo? - contesto Dylan, esperando que sea Rina, mirando hacia la puerta para que no vinera ningún maret
-ahora si puedo hablar, ¿Dónde estabas? Te creímos muerta- dijo Rina molesta y a la vez feliz de que la volvería a ver
-yo también, pensé que había muerto, necesito que me traigas ropa y unas armas, además de mis suplementos y ven lista- dijo Dylan susurrando, al oír unos pasos cerca
-está bien pero ¿Dónde estás? - pregunto Rina, tomando un papel para apuntar, también mirando quien estaba alrededor para no levantar sospechas
-estoy en la reserva maret de Montana, te explico todo cuando vengas- contesto ella, pensando que tendría que irse de allí, no quería meter a los marets en problemas
-Ok, veré que hago- contesto Rina, cerro el teléfono apunto el número y elimino la llamada, aprovecho que Keenan tenía a Cahal ocupado, quito la parte visual del intercomunicador, la de audio ella siempre la tenía desactivada.
Fue al apartamento que compartían y tomo unas cuantas ropas que Dylan tenia, hurto un millón de dólares de la cuenta de Jack, además esquivo el sistema de seguridad de la agencia y tomo una sai, unas dagas y los suplementos, llevo abrigos, porque sabía que hacía frio allá y pasar como humanas.
Dylan borro la llamada y llamo a un número que no existía, pensando que tal vez había metido a Rina en problemas, más de los ya tiene, ahora tendría que ver la manera en que Rina llegara hasta donde ella o viceversa.
Rina escondió el dinero en las maletas, junto con la ropa y las armas, saco su chip y apago su teléfono y GPS, fue de incógnita en in taxi, se desconectó de centielnet y tomo un avión hasta Montana, usando una identidad falsa, esperando que no la encontraran, salió del aeropuerto, compro varios chips desechables y dos teléfonos, busco el papel donde había apuntado el número y llamo a Dylan, cuando este contesto dijo –ya estoy aquí, ¿en dónde estás exactamente? -
- ¡Qué bien! Nadie te siguió ¿cierto? - contesto Dylan en voz baja, pensando que le diría a Alexa que le diera un tour por el lugar
-claro, que no- dijo Rina mientras tomaba un taxi, para salir de allí, después compraría un auto
-bueno estoy en el parque nacional de Yellowstone, te dejo porque viene alguien- dijo Dylan cerrando el teléfono
Entro Alexa y pregunto - ¿Qué vas a comer Dylan?- sentándose al lado de ella, esta le devolvió el celular
-nada, no tengo hambre, pero si me puedes dar una gira por el lugar- respondió ella, esperando que cayera
-muy bien, pero déjame avisarle a Kohl- dijo Alexa sonriendo, se levantó de la cama, pero Dylan dijo –no, no es necesario que le digas, necesito salir de aquí-
-Cohen se va a enfadar conmigo, si te dejo ir sin que él te vea, primero- comento Alexa un poco triste, quería que ella se quedara y a ver si él logra ser feliz con ella
-por favor, soy una centinela, sabes que no puedo quedarme y ahora mismo podría exponerlos, es por su bien- explico Dylan para que ella entendiera
-sí, es así, sígueme- susurro Alexa, salieron por la parte de atrás, en medio de un bosque, ella le dijo un mapa de donde estaba la salida y se despidió
-gracias, Alexa- dijo ella sonriendo, no iba hacer que Keenan, bien enfadado con instinto asesino, viniera aquí y acabara con todo, porque hace 3 años toda Nueva York vio como le arranco la piel a un vampiro y le saco el corazón sin contemplación alguna
Camino por el condenado bosque, gracias a su nueva vista no tenía problema alguno, llego a la salida, allí estaba unos celadores, no podía enfrentarlos, porque llamaría la atención de Cohen, tomo una pesada roca y la tiro, cuando ellos escucharon el ruido, fueron tras de él, ella aprovecho para irse de allí corrió unos 2 km hasta que vio a Rina en auto n***o, le hizo señas para que se detuviera.
Rina se detuvo y la miro extrañada, -definitivamente me tienes que contar ¿Qué rayos te ocurrió? - termino diciendo, cuando ella se subió al auto dio la media vuelta y se fueron a la carretera
Dylan le conto todo, después un hubo un momento de silencio y comento –y así es como termine aquí, pero si quieres puedes dejarme sola y regresar a Nueva York – mirando hacia el camino
-olvídalo, estoy para apoyarte- contesto Rina muy determinada y después dijo –y dudo que Keenan te encuentre porque hueles a maret- riéndose
- ¿Qué paso en mi ausencia? - pregunto ella también riéndose, porque Rina nunca cambiaria y siempre supo que podía contar con ella
-de todo, ha habido mucho más asesinatos y desapariciones de reliquias, los leaders se han vuelto aún más insufribles desde que te fuiste hay mucha escasez de centinelas pues en lo que va han muerto 35 y otros están hospitalizados o desaparecidos, los rouge están haciendo una revolución que a Jack se le salió de las manos y los humanos ya están empezando a sospechar, también se ha visto cadáveres colgados de los edificios de marets y Keenan no aparece y Cahal se tiene que hacer cargo- explico Rina, alegrándose de haber dejado ese caos
- ¡Wau! Por ¿Cuánto tiempo estuve fuera de la ciudad? - dijo Dylan impactada, aun no podía creer semejante desastre
-por tres meses, Dylan- contesto ella secamente, recordando cuanto lloro, cuando le dijeron que ella había muerto
-no lo sentí así, Rina- dijo ella manteniéndose en shock, era cierto el tiempo en el purgatorio, era muy diferente a de la tierra
-ahora, ¿A dónde vamos? - pregunto ella, mirando a su amiga, ella era lo más cercano a una hermana y le debía tanto
-pienso en no volver, nunca y veo que viniste preparada, como si supieras lo que planeaba- fijándose en el maletín de dinero y los dos celulares
- ¿Qué te puedo decir?- comento Rina con una sonrisa torcida, mostrándole las pelucas, junto con las identidades falsas
-pensaría en Alaska, nadie sospecharía que estamos allí y es más fácil pasar desapercibidos- dijo Dylan poniéndose la peluca
-Ok, pero ¿Cómo evitamos que la Agencia de Alberta, Victoria y Ottawa nos detecten? - pregunto ella, sabía que eso estaba difícil
-es fácil, solo desactívate por completo y listo, deben estar demasiados ocupados para estar buscando fugados- dijo Dylan tomando sus documentos falsos
-antes nos tenemos que detener a comprar comestibles y llenar tanque del carro- dijo Rina, pisando el acelerador
Cahal llego a su pent-house, no sentía a Rina, por ningún lado, pensó que seguro habrá salido, aunque no era seguro que estuviera afuera, se trazó a la agencia para que le dijeran donde estaba ella, no quería que corriera peligro.
-¿Dónde está Rina?- pregunto él a Galen con un marcado tono de superioridad, mirando la pantalla de la computadora
-deme un momento, sire- respondió Galen, activando el GPS de ella y rezando que no lo haya desactivado
-Centinela no localizada, ubicación desconocida, estado: desaparecida en misión – sonó una alarma y respondió la base de datos acerca de ella después de buscarla por todo el mundo
Después apareció una ficha de datos con sus datos personales y una foto de ella:
Nombre completo: Corinne “Rina” Croft
Edad: 28 años. r**a: lycan. Estatura: 1,70 cm.
Lugar de Nacimiento: Dallas, Texas. Fecha de Nacimiento: 31 de octubre de 1885
Agencia de centinelas: Cuidad de Nueva York, Nueva York. Región: Occidental
Rango: cinta negra. Nivel: Delta
Rasgos somáticos: ojos azules claros, cabello n***o azulado, piel bronceada.
Armas de combate: shuriken estilo ninja, látigo de serpiente con veneno
Padres: biológicos: madre: Lauren Croft, ubicación: Las Vegas, Nevada
Mentor: Max Johnson.
Lugar de entrenamiento: academia de centinelas en las Filipinas
Cárceles: la Unidad Mountain View (Texas), Prisión Estatal de la Isla Rikers (Nueva York),
Después de allí, salió en color n***o la pantalla del sistema y mostro el escudo de la agencia, tomándola como desaparecida, Galen siguió intentando ya había perdido a Dylan, no quería perder a su única amiga.
- ¿Cuántas probabilidades de error tiene ese localizador espacial?- pregunto Cahal, mirando la ficha, jamás pensó ella que fuera sureña o tuviera madre
-a casi cero, señor. Es el mejor del mercado tanto el legal como el n***o- respondió Galen con extrema precisión, buscando alguna falla de sistema.
Él no dijo más nada y se trazó lejos de allí, pensó que tal vez era mejor Rina lo volvía loco y lo desconcentraba terriblemente con mismo efecto que Dylan tenía en Keenan, ahora si no podían seguir borrando evidencias ante las demás especies, ya tenían sospechas y antes de romper lazos con ellas, lo cual complicaría mucho más el manejo de los dominios, tendrían que decirles, menos a los humanos; aunque Keenan podría eliminarlos a todos sin problemas, pero no es lo más factible.