Menw y los demás también estaban cubiertos de porquería, pero en menor escala que ella, en ese preciso momento llego Jack completamente molesto por el desastre que habían hecho, de paralizar el tráfico, dañar cuatros edificios, destruir una arteria vial, sin contar de contaminar el aire con un olor a muerto, manchar todo de sangre y acido a más de una cuadra.
- ¡En qué demonios están pensando ustedes! Tienen alguna idea de cuántos cientos de millones me cuestan sus estupideces, arruinan mi ciudad son unos malditos imbéciles y tu Dylan esta vez nadie te va a salvar de una buena…- grito Jack, hasta que se calló cuando sintió la presencia de Drake
-una buena ¿qué? – dijo Drake apareciendo justo en frente de ellos, ni siquiera miro a Jack, solo le importaba Dylan, la vio completamente descubierta bañada en una sustancia chocolate con manchas de sangre, lo único que distinguía era sus hermosos ojos plateados, mirándolo
-unas buenas vacaciones, mi señor- dijo Jack temblando, pues temía la ira de un leader y más cuando se trataba de su hija, aunque él la consideraba basura, pero no a sus antecesores
Luego llego Keenan, Jack se sentía perdido pues si ella le decía a él lo que había dicho, era seguro que iba a sufrir y mucho, él miro alrededor, mirando los desastres que había hecho el kraquen, pero no era nada comparado, que, si lo hubieran dejado mucho tiempo, detestaba a esos esperpentos.
Dylan se les quedo mirando, pues todo el mundo sabía que dos leaders no se reúnen en un punto específico por mera casualidad, además tenía la sospecha de que ella era esa razón.
Keenan enfoco su mirada en ella, la miraba de arriba hacia abajo, odiaba que estuviera en ropa interior en pleno centro de la ciudad de Nueva York.
-ven hija- dijo Drake extendiéndole la mano, ella el tomo y él la atrajo hacia él, quería sacarla de ese sórdido mundo de centinelas; pues ella era lo más importante para él
Ella la tomo porque estaba cansada y sabía que Drake no le podía hacer nada peor que Jack, además no tendría que limpiar semejante chiquero; por allí mismo se trazó, dejando a Keenan
-si entendí dijiste tu ciudad, o no Jack- comento él mirando fijamente a ese sodid, esperando su respuesta para castigarlo
Él se sentía perdido pues sospechaba que una mala respuesta le costaría la vida o se la haría muy tortuosa, -no señor quise decir la ciudad, que me toca cuidar- respondió cabizbajo y temeroso
-con que tu cuidas, entonces tú te pondrás a limpiarla, enseguida- ordeno Keenan irónicamente
-pero, pero, señor es trabajo de los centinelas- susurro Jack, esperando haber entendido mal, lo que el leader le quiso decir
-no entendiste mal, te ordeno que tu limpies la ciudad, tu solo y la quiero limpia para mañana - dijo él con una sonrisa malvada, trazándose lejos de allí
Jack se quedó anonadado, él era un sodid, no un humano, ni muchos menos un centinela, Dylan se las pagaría, que nadie dudara de eso y ordeno – empezamos a limpiar la ciudad ahora mismo-
Rina se rio diciendo –todos escuchamos que el leader te dijo que tu solo, o sea sin nosotros, vai, vai- alejándose mientras movía la mano en señal de adiós
Dylan estaba hecha trizas, sabía que ese dichoso traje no iba a ser de mucha ayuda, Drake la trazo a su casa, donde estaba Anastasia esperándolos - ¿Dylan te encuentras bien? - pregunto ella asustada
Ella le dio una pequeña sonrisa y le pregunto - ¿Dónde me puedo dar un baño? Que lo necesito urgente-
Anastasia sonrió y le dijo -ven sígueme- la guio por el pasillo hasta llegar a una habitación en el fondo diciéndole –esta es tu habitación puedes usarla cuando quieras-
Ella de una vez fue a darse una ducha, vio que el baño estaba muy bien surtido, agradeció en silencio por eso, paso tres horas y todavía se estaba quitando suciedad del cabello, era ya su baño número 100 y aun se sentía asquerosa, el piso del baño estaba lleno de tierra, sangre, pedazos de carne, etc.
Al terminar se seco fue al closet, que estaba enfrente del baño, en unas de las gavetas vio una bata de vestido se la puso, un poco de desodorante, se acostó en la cama y allí quedo profundamente dormida…
“Así fue la mayoría de su infancia temprana, veía pasar a los amantes de Helena, todo estaba bien hasta que la veía. Hasta que un día fue amable con ella, era extraño, pero fue tan feliz, en la noche antes de dormir la llevo a un parque y nunca más la volvió a ver, estaba sola, llorando y con mucho frio vago por todo el parque toda la noche hasta que la encontró un indigente”
Keenan se trazó hacia ella, la observo dormida y se confirmó lo que temía que ella era su consorte, una simple centinela, aunque era la hija de la princesa del sexto infierno y de un leader, no era lo que le había dicho su madre “Tu consorte será una diosa, la mejor de todas, tanto que, hasta yo, tendré que arrodillarme ante ella para hacerle reverencia” y eso viniendo de ella que era tan orgullosa, era un halago.
Drake sintió la presencia de él y se trazó hasta la recamara de ella y le dijo telepáticamente –tenemos que hablar-, ambos se trazaron al estudio de él y dijo –considero que mi hija se quede conmigo, por el momento; ya que tú no puedes protegerla-
-pero, tú no puedes controlarla y no la voy a dejar aquí- refuto Keenan, nadie le diría que hacer en sus dominios y mucho menos cuando es algo suyo
Él miro al hijo de dos leaders, el más joven de todos y unos de los más poderosos en la historia solo superado por el leader Darks, comento -no pretendas controlarla, créeme no la hagas enojar porque lo lamentaras-
Keenan se quedó en silencio, pensando “será que Drake, se habrá dado cuenta que es mi consorte, porque solo lo lamentaría, si fuera así” y dijo –se quedara hasta mañana, contigo- y se fue
-te oí hablando con él acerca de Dylan- dijo Ana cuando ya estaban solos, sabía que eso dos tenían un largo camino por recorrer
-sí, él aun no cree que sea su consorte, es tan ciego- dijo Drake, no quería perder a su hija ya cuando la había encontrado
-todos son iguales, no más ciego que, él que no quiere ver- dijo ella riéndose y en forma cantarina
- ¿Qué tratas de decir Anastasia? - pregunto él con una ceja alzada, mirándola mientras ella caminaba a su alrededor
-solo que eso parece que es parte de ser un leader, porque que mal no recuerde tú también eras así- respondió ella parándose frente a él por unos 12 cm
Él sonrió y ella tenía razón, cuando la conoció seguía obsesionado con Helena y no la trato bien, mejor dicho, era tosco y dijo –cierto, será esperar que él cambie como yo, Ahora vamos a la cama-
Él la cargo entre sus brazos y ella no paraba de besarlo, lo amaba tanto e hicieron el amor como tantas veces.
A las 12 del mediodía, Dylan empezaba a despertar, estaba un poco aturdida, por eso odia pelear con kraquen y arpías, en serio lo detesta; se levantó de la cama y miro su celular y vio que recibió más de mil mensajes; tenía tanta pereza, se sentó en el ante cama y trataba de hacer memoria de ¿Qué paso ayer?, bueno no importaba estaba lejos de Keenan y eso era lo que importaba.
-buenos días, Dylan- dijo Ana entrando en la recamara, apenas sintió que estaba despierta corrió a la recamara
-hola Ana, ¿Cómo estás? - contesto ella con una pequeña sonrisa, pensando “¡Increíble! Ya sé porque Drake la ama tanto que hasta da nauseas”
-muy bien, pero recuerda que tenemos de ir de compras, además tendremos un día de chicas, porque aquí está tu amiga, Rina- dijo ella sonriendo, sentándose al lado de ella, mientras Rina entrando por la puerta
- ¿Qué haces aquí? - le pregunto Dylan a ella, parándose del ante cama y caminando hacia la ventana
Ella se rio y le contesto –me toca cuidar a Ana, para nosotras no hay días libre, que no se olvide y más, desde la gracia de los juegos-
-aaa, casi se me olvida; ahora sí, ya váyanse para que me pueda vestir- dijo ella riéndose, pero tenía de consuelo que su trabajo era solo estar con su madrastra
-ok, te esperamos en mi salón- dijo Ana llevándose a Rina, estaba tan feliz de tener amigas y ver que Drake haya encontrado a su hija.
Dylan se metió a darse una ducha, mientras leía los reportes de su intercomunicador, cuando vio las fotos de Jack limpiando, no paro de reírse; juro que nunca iba llegar ese día se cansaría que ver esas fotos; salió de la ducha y se puso un jeans, una blusa strappless, una chaqueta de cuero con unas botas de tacón negros, de accesorios unos cinturones plateados, tomo sus pistolas y dagas y se recogió el cabello como sea.
Cuando llego al salón - ¿Quién fue el genio que logro que Jack hiciera algo más que gritar? - pregunto ella aun burlándose, por la cara que él ponía
-fue el leader Keenan, cuando te fuiste- contesto Rina también riéndose, no podía evitarlo se lo merecía
Ana no dijo nada, solo esperaba ver la reacción de Dylan, mientras que esta solo hizo un pequeño gesto y empezó andar su teléfono, y dijo –oigan, vamos me aburro estando aquí, a comprar hasta morir-
-hablaras de ti, porque yo no tengo plata y dudo que Rina tenga- comento ella abriéndole la puerta
-cierto, más bien estoy endeudada- dijo ella yendo detrás de Ana, contando cuanto ganaría y que la mayoría se lo mandaba a la mamá
-bueno, no importa; porque hoy todas las compras corren por mi cuenta- dijo ella esperando que así se animan a acompañarla
- ¡en ese caso, cuenta conmigo! - exclamo Rina, abrazándola, pensando “¡que suertuda es Dylan! Ojalá yo tenga parientes así y no explotadores como los tengo”
Ella corrió los ojos, aun así, no le gustaban las compras en fin de año; salieron de la casa –pregunta ¿En qué vamos a ir al centro comercial? -
-en carro, Dylan y quiero que tu manejes- contesto Ana sacando las llaves de su cartera, las que eran de un Porsche
- ¡no va a querer eso, esta mujer maneja como loca! - volvió a exclamar Rina, eso solo era bueno cuando estabas apurado
Dylan sonrió y tomo las llaves, se subieron al carro y ella acelero a toda velocidad, no le gustaba manejar, pero cuando tocaba, tocaba.
Estaciono el auto, bajaron entonces vio que Pete le hacía señas y dijo –adelántese, yo ahora voy con ustedes- mientras caminaba hacia el rouge
- ¡Espera, Dylan, Espera! - grito Ana, ella habla prometido que iba a cuidar a Dylan, a Drake y Keenan
-Dime, solo es un momento, voy a comprar un hielo loco, ¿quieres? - dijo ella para calmarla, le hizo señas a Rina para que se la llevara
-ven Ana, vamos viendo algo, mientras vuelve Dylan- dijo ella empujándola hacia las tiendas, hasta que se fueron, ella fue a ver que quería
- ¿Para qué me buscas? -preguntó ella al llegar a él, esperando que tuviera algo bueno para ella
-dicen por ahí que buscas información- contesto él con malicia, escondiendo sus alas
-depende de cual sea- dijo ella sonriendo con ironía
-completar las razas, con tributo de sangre, ¿te suena? - dijo él con prepotencia y sonriendo
-ahora sí, me interesa- comento ella apoyándose en una pared cercana
-eso creí, bueno se trata de matar a sangre fría a 72 humanos, preferiblemente jóvenes se le saca el 65% y el resto te lo tomas mientras agoniza de dolor, lo que sacaste se la das al líder. Cuando el cuerpo queda casi sin sangre se desmiembra y te lo comes crudo, eso es lo único que sé, el otro paso te lo digo cuando lo sepa- respondió él sin algún tipo de pena
Dylan quedo asqueada con semejante atrocidad y pregunto en medio del asco - ¿Qué tu ganas diciéndome esto? - con duda de su ética
Él se río y contesto con descaro -gano unos 5 millones diarios y una buena amante y lo mismo para mi amigo, que tú me darás-
-Jajaja estás más loco de lo que creí, ¿De dónde crees que voy a sacar 10 millones? Y lo de la amante costará, pero veré que hago- dijo ella, con aparente despreocupación
-la amante eres tú y Rina tres noches que sean solo mías y lo de millones te han visto con Declan y con leader Keenan- dijo él acercándose a ella
Ella quito la mirada diciendo -los 5 millones voy a ver si los consigo y lo de ser tu amante, jamás y sé que ella no aceptara, pero si quieres te consigo una- marchándose de allí ya no soportaba estar un minuto más con él
-es que no hay trato, si no aceptan y a ella le tengo artefactos que nos dieron que podría averiguar que son- dijo él como si supiera la respuesta y sabía que ella tenía súper oído
Llamó a Rina por el intercomunicador y pregunto- ¿Dónde están ustedes? - aun pensando en lo que le había dicho él
-Aquí en las tres esquinas, acuérdate de los hielos locos- contesto ella, mientras vigilaba a Ana
Dylan ni se acordaba de eso -está bien, nos vemos allá- dijo ella yendo a un kiosco cerca pidió 3 icee uno azul, rojo y de coca cola
Cuando llego ella las vio comprando como locas, - ¡Rina, Rina! - llamo Dylan cuando ella se acercó, le dijo –Pete quiere verte, tiene algo referente a la misión, pero como sabes nada es gratis y ten tu hielo loco- se le dio el rojo e indicándole que se fuera
-Y que hago con Ana, recuerda que estoy de turno- comento ella, lo último que necesitaba en estos momentos era otro castigo con descuento
-no preocupes, yo te cubro; pero ve rápido- dijo ella dándole una palmada en la espalda
- ¡Dylan, volviste! -grito Ana cuando la vio, corrió hacia ella pasándole ropa y comento –Mira, todo esto se vería muy lindo en ti-
Ella se le quedo mirando a su madrastra con cierta nostalgia, - ¿Para qué tanta ropa? - pregunto ella riéndose y le paso el de coca-cola
-nunca se tiene suficiente, querida- respondió Ana, tomándola de la mano y dijo –vamos a medírtela- la llevo hasta el vestidor
- ¿Sabes? Que es época de fin de año en la ciudad de Nueva York- dijo Dylan con interrogante, le asombraba lo inocente que podía ser ella
-sí, pero no importa estamos en una boutique- contesto ella llevándola a los vestidores y buscando aún más ropa
-en serio; me tengo que medir tantas cosas- quejándose ella al ver la montaña de ropa y zapatos
-sí y después de todo ¿Dónde está Rina? - pregunto ella tomando un sorbo de su bebida, miro a su alrededor, buscándola con la mirada
-está por ahí, pero ahora vuelve; no te preocupes, yo te estoy cuidando y por favor no le digas a nadie de esto- respondió ella, esperando que Ana comprendiera
-está bien, no hay problema; solo que la próxima avísenme, dijo ella con mucha dulzura, sentándose a ver cómo le quedaba la ropa
Después de medirse media tienda, pregunto -Ana después de esto, ¿Puedo irme un rato? -tenía planes de ir a California a por lo menos llevarle flores a la tumba de sus padres adoptivos
-sí, pero para ¿Dónde vas y por qué te vas? - pregunto ella mirándola, no entendía esa manía de irse
–por favor no preguntes, solo debes saber que no me pondré en riesgo y el resto no es tu problema- dijo Dylan seriamente, la apreciaba, pero no le gustaba dar muchas explicaciones
Ana la vio extremadamente sería algo fuera de lo normal, para ser Dylan respondió un poco triste –comprendo, no debo meterme en tu vida, lo siento mucho, no fue mi intención molestarte. Además, que puedo pedirte si, no soy nada tuyo y no tengo derechos, después de todo no soy tu madre, ni nada tuyo- levantándose a pagar todo lo que habían gastado
Ella vio que la hirió de cierta manera, se sentía culpable porque Ana había sido muy buena siempre con ella, que fue muy dura; respiro profundamente y dijo – sabes; soy yo la que se tiene que disculpar contigo, Ana; lo siento- hizo una pausa –te voy a decir que voy a hacer, pero si no le dices a nadie y me cubres de todos-
Ana la miro, tenía la misma mirada de Drake cuando se encontraba arrepentido; respondió –sabes que no le puedo ocultar nada a tu padre y Keenan te buscara ¿lo sabes, verdad?-
-Ana, nadie debe saberlo, nadie; por favor dime que por lo menos no le vas a decir exactamente donde voy a estar- dijo Dylan queriendo confiar en ella, porque ni Rina sabe lo que hace California
-está bien, veré que hago por ti, ¿sí?; pero prométeme que no es nada peligroso- respondió ella tomándole las manos
Ella sonrió diciendo –mmm voy a un cementerio en California, en Orange a visitar la tumba de mis padres adoptivos- bajo la cabeza
Ana se le quedo mirando y dijo –prometo, que por mí, no sabrán nada- levantando la mano derecha, y sonrió en complicidad
-gracias, Ana- dijo Dylan abrazándola, espero a Rina regresara y se fue; se cerró la chaqueta, le dejo sus armas a Ana susurrándole –escóndelas, por favor- tomo una bufanda, lentes oscuro y un abrigo de capucha y se los puso
Tomo el primer avión hacia Los Ángeles, después tomo un taxi hacia Santa Ana, entró a la iglesia, se mantuvo lejos y le puso una vela a cada uno, lamentaba no haber podido ir a la misa de su familia, dejo una donación y luego hizo una parada en la florería favorita de su madre adoptiva y pago el arreglo y corona de rosas, que había pedido; antes de irse le hizo el mismo pedido para el cumpleaños de cada uno y para fin de año.
Ella no podía mostrarse en el pueblo, porque la consideraban muerta y la odiaban después de muerta fue al cementerio le pago 100 dólares al celador para que la dejara entrar sin preguntas y le abriera el mausoleo, le pidió que se alejara, que por favor la dejara sola, que ella cerraría el candado. Se puso a limpiar un poco y coloco el arreglo en el suelo, y a cada uno le puso su corona de flores de su color favorito, estaba de rodillas, llorando amargamente, sollozando y no dejaba de decir –lo siento, lo siento mucho; ojala pudieran escucharme- con la cabeza en el suelo susurro –lamento, haberlos decepcionado, no ser mejor hija, por llevarlos a la muerte, sin merecerlo- no dejaba de llorar