Para cuando Matt pudo volver a clases, habían pasado muchas cosas en la universidad. Tenía que entregar tres informes, presentar dos exposiciones y hacer dos exámenes escritos. La cabeza iba a explotarle. Le gustaba lo que estaba estudiado, sin embargo, era mentalmente muy agotador. Además, no podía liberar tensiones en el campo de juego, porque no podía jugar. Lo único bueno de aquella situación era que vería a Ashton muy seguido. Levantó la vista y sonrío. Ashton estaba sentado frente a él en la biblioteca, en silencio, leyendo. Matt le dio una suave patada por debajo de la mesa y Ash se sobresaltó. - ¿Qué sucede? - Estoy aburrido – murmuró Matt. – Se me está friendo el cerebro. - Tienes que entregar eso mañana – Ashton rodó los ojos. – Ya ponte a trabajar. -

