Cuando llegaron a la habitación, Misha cerró la puerta, un detalle que a Isaac le hizo tragar saliva. —Gracias Isaac, la verdad es que le tengo miedo a tu hermano, por eso te pedí que me acompañaras — Dice Misha mientras suspira aliviado. —Eh… si, de nada — Dice Isaac entre una risa que sonaba algo nerviosa — ¿Quieres que me marche? —Pregunta el muchacho señalando la puerta, pero luego su corazón se detuvo cuando vio a Misha, negar con su cabeza. — No… todavía no. Quería preguntarte algo — Musita con sus mejillas medianamente ruborizadas. Isaac vuelve a tragar saliva. — ¿Qué será? —Pregunta Isaac, intentando mostrarse serio. —Es sobre tus tatuajes… ¿tienes alguno que te diferencie de Isaías? — Pregunta Misha cuando ya se encuentra sentado en su cama. El gem

