Capitulo 8: Primera clase

1374 Words
Primera clase Luego de tomar su baño y vestirse “adecuadamente” como la mucama le había aconsejado, Alexa se miró al espejo y no pudo reconocerse a su misma. Ese maquillaje, el peinado con un rodete alto, el vestido corto con la falda acampanada y los tacones de plataforma. Simplemente, no era ella, se sentía extraña, como si quisieran convertirla en alguien más, lo cual era cierto. Alexa de inmediato sintió pesar en su corazón al recordar lo que su madre siempre le decía “Lleva tu cabeza en alto, que tu próximo paso sea más firme que el anterior y no le temas al fracaso, de allí vienen los mejores”, ¿Cómo honrar la memoria de su madre siendo alguien que no es? La castaña tragó saliva con brusquedad y luego salió del vestidor encontrándose con su mejor amiga sentada en la cama, Lana al verla quedó totalmente pasmada, abrió sus ojos tanto que casi se le salían mientras que su quijada casi llegaba al piso. —Si no dirás nada lindo, mejor guarda tu opinión para ti misma— Exigió Alexa señalándola acusadoramente con su dedo índice. —Es solo que te ves tan linda, ya pareces una princesa— Confesó su mejor amiga. —¿En serio?— Pregunto enarcando una ceja dudosa. —Ya lo creo. Eres una obra de arte— —Ojalá no me sintiera tan incómoda justo ahora, seguro lo tomaría como un cumplido, pero no es así— Musitó Alexa negando levemente con la cabeza. (***) Alexa llegó al comedor en compañía de la mucama que la había ayudado a vestirse, justo al entrar pudo oír un suspiro por parte de la reina quien le sonreía con orgullo y altivez, lo cual avivó la incomodidad de Alexa, estaba segura de que la había mandado vestir así a propósito. —Buenos días— Musitó Alexa dirigiéndose a su asiento junto a Tarvos quien no decía ni una palabra. El príncipe se encontraba verdaderamente impresionado por su belleza, si bien tenía claro que ese no era el estilo que más le favorecía a la castaña, era la primera vez que la veía realmente arreglada, tan perfectamente que le generaba la sensación de no ser duro con ella. —Buenos días— Respondieron todos al unísono. —Alexa, debo decir que te ves muy hermosa. Me gustaría que fuéramos de compras juntas alguna vez— Declaró Alhena emocionada. —Estoy de acuerdo, te ves muy bien cuando te arreglas adecuadamente— Aseguró la reina forzando una sonrisa. Más que un cumplido, era un reproche de mal gusto. —Mama… no empieces— Musitó Tarvos fulminándola con la mirada. —¡Tarvos, respeta a tu madre!— Exigió el rey alzando la voz. —Alexa, te presento a Talia Warren. Es amiga de la familia desde hace años, ella será tu nueva institutriz— Declaró la reina en tono serio. —Es un placer conocerla señorita, estoy segura de que seremos muy buenas amigas— Comentó la mujer amablemente. Alexa solo le hizo un gesto cordial y luego se preparó para comer, desde luego que no estaba interesada en recibir clases de etiqueta, esa era una de las tantas cosas que le parecían absurdas de su situación actual. (***) —Señorita Alexa, este día no le daré ninguna lección, hoy solo quiero que tomemos una taza de té mientras charlamos un poco para conocernos— Informo Talia haciéndose a un lado para que la joven se adentrara en la habitación de su nueva institutriz. —Me alegra que usted sea diferente a ellos, al principio pensé que usted sería una bruja conmigo— Confesó Alexa luego de tomar asiento en una de las sillas junto a una mesa de café que había preparado la mujer para esa ocasión. —Descuida, sé perfectamente como te sientes. Conozco a la familia real desde hace muchos años y sé que en ocasiones pueden llegar a ser muy… ¿Cómo lo digo? ¡Especiales!— Aseguró Talia sonriéndole amablemente —Pero te prometo que llegas a quererlos— Añadió mientras servía el té. De pronto Alexa se sentía extrañamente cómoda en compañía de esa mujer de mediana edad, como si la conociera de años y le tuviera mucha confianza, con solo oír su voz, la castaña se sentía segura, resguardada, como si Talia fuera su guardiana. —¿Qué tanto conoce al príncipe?— Preguntó Alexa cambiando de tema. —Lo conozco muy bien… ¿Quién crees que le dio sus lecciones de etiqueta?— Talia respondió amablemente —Debiste verlo cuando empecé con él, siempre terminaba con la ropa manchada de comida y toda arrugada, sin duda ha sido todo un reto desde que dijo sus primeras palabras, él es a lo que yo le llamo Monarca caprichoso. Siempre está dispuesto a imponer sus decisiones, es muy osado y rebelde, pero es un osito de peluche cuando logras ganarte su confianza. —Discúlpeme si soy muy radical con lo que voy a decirle. Pero estoy segura de que usted y yo no hablamos del mismo chico. Ese no es el príncipe que conocí, con todo respeto… Tarvos es un imbécil de pacotilla y dudo mucho que pueda cambiarlo— Aseguró la castaña con una mueca de desagrado en su rostro. —Puedo ver qué eres una de esas personas crípticas que les toma apenas unos segundos el juzgar un libro por su portada— Afirmó Talia mientras revolvía su taza de té. —Siempre lo he sido, pienso que las cosas son lo que son y ya, no hay segundos actos, ni secuelas… Tengo un buen sentido de percepción en lo que a personas respecta y reconozco a un patán cuando lo veo— Sentenció la castaña cruzándose de brazos. —¡Por todos los cielos! ¡Tú eres una chica lista, no especules de esa forma si no tienes todas las piezas del rompecabezas a la vista!— Farfulló Talia —Tarvos es mucho más que lujos, trajes costosos y coronas. Si piensas que es un patán, respeto tu criterio, pero no puedes asegurarlo sin conocerlo de verdad. Todos tenemos un poco de oscuridad en nosotros, si no fuera así, nada tuviera dimensiones, seríamos planos y endebles, pero no es así. Si piensas que él es de esa forma, tómate el tiempo de conocer su pasado para que entiendas “el porqué” se comporta así— Añadió en tono de reprimenda. —Si usted lo dice… ¿Quién soy yo para refutarlo? (***) Luego de terminar su primera lección, la cual fue más incómoda de lo que Alexa esperaba al inicio de ella, la castaña volvió a su habitación para esperar a que Tarvos pasara por ella. —¿Cómo te fue?— Pregunto Lana al verla entrar a la habitación. —¡Excelente! ¿Qué no ves como digo “Yei” y salto de contenta?— Respondió Alexa con sorna. —¡Oye, no me vengas con tu sarcasmo! ¡Yo no tengo la culpa de lo que te pasé!— Farfulló Lana irritada por su mala actitud. —Esa mujer es una lame suelas, debiste oír todo lo que me dijo— Masculló Alexa mientras se tumba en la cama. —Solo ten paciencia, quizá todo mejore con el tiempo. —¿Y qué pasa si no es así?— Indaga la castaña fatigada. —No lo sé… Alexa le dedicó una mirada asesina a su mejor amiga y luego soltó un bufido, una vez más, solo quería salir corriendo y no volver a pisar ese castillo jamás en su vida. —¿Acostada tan temprano?— Preguntó Tarvos quién apareció de la nada, recostado en el umbral de la puerta. —Excelente… solo faltaba tú— Se quejó Alexa revoleando los ojos. —¿Qué pasa? ¿Acaso no soy una grata sorpresa? — Preguntó Tarvos con una sonrisa traviesa grabada en su rostro. —No creo que quieras la respuesta a esa pregunta— Comentó Lana esbozando una sonrisa. —¡Arriba mi bella dama, es hora de irnos o perderemos la reservación!— Farfulló Tarvos acercándose al pie de la cama y tendiéndole la mano a la castaña para ayudarla a levantarse.
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