Capítulo 4: ¿Inicio de un romance?

1585 Words
Narra Amara Luego de aquel beso, la tensión entre Eli y yo se hizo más fuerte. —Helena preparó esta ensalada —dice Richard señalando el tazón en la mesa—. Simplemente deliciosa, cariño. Richard halaga demasiado a mi madre, la hace sonreír a todo momento. —Yo quiero probar todo lo que Helena prepara, parece que todo lo que viene de ella siempre queda muy bien ¿no? —menciona Eli sentado al otro lado de la mesa mirándome. Es claro que eso que acaba de mencionar es para mí. Me costaba usar los cubiertos, era como si me hubiera olvidado de como coordinar los movimientos. Cada que levantaba mi mirada los ojos de él estaban encima de mí. —Espero que la ciudad sea de tu agrado, Amara. Aquí todo es muy tranquilo —dice Richard comiendo aquella ensalada como si fuera el platillo principal de un restaurante cinco estrellas—. A Eli le ha costado un poco, justo por eso, porque es un lugar sin tanto caos. Vi como Eli fue soltando sus cubiertos y dejándolos sobre su plato. Parece que el comentario no fue de su agrado, su cara lo dice todo. —Aquí vamos de nuevo —susurró el chico apoyando los codos en la mesa y entrelazando sus dedos. —Eli quería quedarse en Barcelona, en nuestra antigua casa. Pero dejarlo solo y sin supervisión sería como entregárselo al mundo. —Es un chico inteligente, Richard, solo necesita quemar sus etapas. —No lo creo, yo a su edad tenía todo mi proyecto de vida definido. Adrien a su edad ya me ayudaba con la compañía, ya sabía en qué quería especializarse, ya hablaba cinco idiomas perfectamente; pero Eli, de Eli no sé qué esperar exactamente. Eli se pone de pie de forma brusca. —La cena a terminado para mí. Me retiro. Él sin más, camina fuera del comedor. Para mí fue un poco incómodo este momento, pero vi que Richard siguió comiendo con normalidad, lo que me daba a entender que este tipo de situaciones son más comunes de lo que parece. —Lamento que hayas presenciado eso, Amara. Eli es un muchacho con poca madurez. Aún me pregunto que hice mal con él. Mi madre levanta sutilmente la comisura de sus labios, pero no termina su sonrisa. Más tarde, cuando me dirigía a mi habitación, vi que en la terraza estaba él. Por un momento pensé que no era buena idea acercarme, pensando en aquel beso, pero su mirada cabizbaja, me hizo caminar hacia él. —¿Triste? —No, ya no quería comer más. La ensalada de tu madre es horrible, solo mi padre se la come y dice que es deliciosa. Junté mis cejas y lo miré con cara de pocos amigos. —Es broma, en realidad ya estoy cansado de escuchar lo mismo de siempre. —Entonces ¿a eso te referías? —¿Eh? —Eso que dijiste de las expectativas, te referías a tu padre ¿verdad? Eli frunce su boca y asiente. Me acerqué a él, pero no demasiado. Traté de mantener la distancia. —¿Quieres hablar de eso? —pregunté con un poco de duda. Eli me mira extrañado. —¿De verdad te interesa saber? —Bueno, yo… —Creo que he decepcionado demasiadas veces a mi padre, tantas que ya no espera nada de mí —responde sin dejarme terminar—. No soy tan perfecto como él espera que sea, no tengo talento para la música, ni para los idiomas. No soy el mejor estudiante, no gano becas, medallas, olimpiadas o concursos de mierd*. Él pide más de lo que puedo dar, ese es el problema. Por eso quería quedarme en Barcelona, pero mi padre no lo permitió. —Entonces, ¿dejaste tu vida y tus estudios solo por venir aquí? —No, en realidad… me había retirado un tiempo antes de la carrera de ingeniería. No me gustaba, sentía que no era lo que quería hacer o a lo que quería dedicarme por el resto de mi vida. Así que, simplemente no fui más. Mi padre se enojaría, pero es mi padre ¿no? Al final no puede matarme por eso. Él levanta sus hombros restándole importancia. —Vaya, es una relación complicada entonces. —Claro que sí, si decidía quedarme en Barcelona no me daría dinero, así que vine a este lugar. No es tan aburrido en realidad, he tenido buenos momentos aquí… y sin pensarlo, se hizo más interesante ahora. Eli apoya se gira completamente hacia mí, recuesta sus codos en las barandas de la terraza y me mira. —¿Dónde dejaste a tu novio, Amara? —¿Qué? —Debes tener a alguien por ahí. Eres una chica muy linda, no creo que estés sola. —No tengo —respondí en voz baja. —No lo creo… ¿quedó en Madrid? Debe estar muy triste porque su novia se fue ¿no es así? —No tengo —repetí. Eli ladeó la cabeza, sus ojos se entrecerraron con una curiosidad que me incomodó. —¿Y por qué no? —No lo sé, supongo que en este momento han pasado demasiadas cosas y no tengo tiempo para eso —dije bajando la mirada. Él soltó una leve risa, una de esas que suenan más a incredulidad que a diversión. —Eso dicen todas. —No todas —repliqué. —Entonces, ¿nunca te has enamorado? Sentí cómo mi pecho se oprimía. La forma en que lo preguntó, tan directa, me dejó sin escapatoria. —Tal vez sí —susurré—. Pero eso no significa que haya salido bien. —Entiendo… entonces, ¿llevas mucho tiempo sola? —Unos meses. —Demasiado tiempo. El viento movía suavemente mi cabello, y por un instante él estiró la mano como si fuera a apartarlo de mi rostro, pero se contuvo. —¿Y si alguien llegara a interesarte otra vez? —preguntó en voz baja. Tragué saliva. —No lo sé… no pienso en eso aún. Él sonrió apenas, con esa mueca traviesa que lo hacía parecer peligroso y encantador al mismo tiempo. —Eso dices ahora. Pero tu mirada dice algo diferente. Di un paso atrás. —No empieces, Eli. —¿Empezar qué? —preguntó acercándose, reduciendo el espacio entre nosotros—. Solo digo la verdad. Su presencia me hace sentir nerviosa. Hasta ese momento supe que había sido mala idea venir a consolarlo. —No deberías jugar conmigo —murmuré, intentando sonar firme. —¿Jugar? No lo hago —su voz bajó un tono—. Aunque admito que me gusta cómo te pones cuando me acerco. No respondí. Solo levanté la vista y lo encontré observándome con la misma intensidad con la que lo había hecho en la cena, pero esta vez no había testigos, ni formalidades. Solo nosotros y el aire húmedo de la noche. Eli dio un paso más, lo suficiente para que nuestras manos casi se rozaran. —No puedo prometerte que me alejaré —susurró—. No después de lo que pasó. Mi respiración se entrecortó. —Eli… —Lo sé. No debería —dijo, apenas audible. Pero no se movió. Y yo tampoco. Su mano finalmente se atrevió a rozar la mía. Un toque leve, pero suficiente para que todo dentro de mí se agitara. —Ese beso despertó algo en mí, Amara. Sus ojos brillaban con intensidad. —Dime que no lo haga —pidió, su voz era casi un ruego—. Dime que no vuelva a besarte. Sus ojos bajaron a mi boca y la verdad, quería ese maldito beso. Así que, no lo hice. No dije nada. Él dio el paso que faltaba y, sin más palabras, volvió a besarme. Esta vez no hubo duda ni sorpresa. Fue un beso lento, profundo, lleno de todo lo que ninguno de los dos se atrevía a decir. Este beso tuvo un preaviso, yo lo quise recibir. Mis manos fueron a su cuello, sentí calidez en su piel. Sus labios son suaves, se sienten bien. Sentí como su mano llegó a mi cintura y se deslizó un poco por debajo de mi blusa. Sus dedos tocaron mi piel y me erizó por completo. —El clima está demasiado frío aquí —mencionó pegado a mi boca. Sabía que lo decía porque mi piel estaba fría, pero no era el clima, era lo que él me generaba. —No deberíamos hacer esto. No llevo ni una semana en este lugar y estoy teniendo acercamientos con mi hermanastro, me sentía como una maldita zorr*. —No deberíamos hacer muchas cosas, Amara. Pero es aburrido siempre seguir las reglas, hay que romper los malditos patrones y hacer lo que deseamos. Sus palabras me impulsaban a seguir. Eli desliza su dedo por mi rostro apartando mi cabello, lo lleva detrás de mi hombro y creí que lo hacía como gesto amable, pero no es así. Él se inclinó y sin más, dejó un beso corto en mi cuello. Fue pequeño, pero me descompuso totalmente. Cerré mis ojos ante la sensación, abrí mi boca y se escapó un jadeo. —Tu piel es demasiado suave. Eli es demasiado directo, no da chance a pensar. Las sensaciones que le generó a mi cuerpo fueron demasiadas, no quería que se detuviera. Debí frenarlo en ese instante, debí dar un paso atrás, pero no lo hice, esa noche le di inicio a un verdadero dilema.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD