Yo sigo trabajando. Lorenzo es un irresponsable, no sé cómo logró ser dueño de esta empresa. Bueno, tal vez ahora lo entiendo algo. Mejor no pienso en eso. — Amore, te invito a almorzar ¿qué te parece? —me propuso Giovanni. — Está bien —acepté. En realidad me están ayudando demasiado como para despreciarlos. Además no es justo que él sufra porque yo no los acepte. — Mi hermosa Luna, no nos podemos decidir con Giovanni. Entre el Facal o la Pasiva —dijo la voz de Alcide en mi mente. — Lorenzo, ¿te llevo a comer chivito? —le pregunté yo. — Mi Luna, ¿qué es eso? —quiso saber Alcide. — Entonces la Pasiva. Tienen que probar un chivito —sentencié. Uf, ni en pedo voy al Facal con él, eso sería demasiado. Ese lugar es conocido por la fuente esa de los candados de los enamorados. — Entonces

