—¡Bien! —dije cortante. Ni en pedo los llamo a todos, así que les mandé un audio al grupo: "Hola, chicos. Tuve un choque, les aviso. No se preocupen, estoy bien; el auto quedó destrozado, está en el taller". —¡Mentira, está hecho carozo! —gritó Lorenzo por detrás. No reaccioné rápido y salió eso en el audio. Lo miré con ganas de matarlo. —Lorenzo, eso no lo tenías que decir, ¡estoy bien! Enseguida empezaron a caer las llamadas grupales. Atendí. —Hola... —Petí, ¿cómo que un choque? ¿Dónde estás? ¡Ya te voy a buscar! —saltó Matías enseguida. —Mati, estoy bien. —Pau, escuché a Lorenzo —intervino Pablo—, y el que digas que estás bien quiere decir que estás mal. —Te paso a buscar, estoy cerca —dijo Javier. —No, Javier, estás trabajando. —Vos sos más importante que el trabajo —sentenci

