— ¿Por qué haces esto, Ianthe? — ¿Hacer qué? —Autodestruirte. Lo del auto no te hará bien. Lo miré seria y asentí —Cada uno tiene su manera de superar las cosas. Y ésta, definitivamente, es la mía. Negó —Ese auto no. —O es ese o no es ninguno. —Te estás aprovechando que no estoy en condiciones de batallar ¿Verdad? Sonreí —Ya me vas conociendo— dije victoriosa. Me devolvió la sonrisa de vuelta. —Dios mío, creo que me casé con mi clon. —Infiel, jamás. —Golpe bajo, otra vez. —Y no es nada para lo que se te viene. —Llévate otro auto o te pongo un chofer. —No es negociable. —Ianthe ¡Carajo! Me has hecho envejecer diez años en un día. —Y va a continuar mientras las condiciones no sean aceptadas. Suspiró enojado —Ya te dije que no. —Y yo ya te expliqué que es ese o nada. Frunció

