Es una tarde calurosa, el sol parece estar en nuestra contra, y ahí está Gabriela parada frente a nosotros, la conozco, sé el interrogatorio que vendrá más tarde. Veo a Mateo, está avergonzado y sonrojado por la situación, lo bueno de todo esto es que solo estamos los tres. —Entonces, ¿Si van a querer su agua? - como quisiera quitarle esa sonrisita de picardía. —Ah… si claro, gracias - habla Mateo tomando la botella de forma tímida, es curioso verlo actuar así, todos lo tienen como alguien arrogante y orgulloso. Ahora mismo los dos tenemos un momento incómodo, menos Gabriela, ella solo nos mira y sonríe, y como si fuéramos poco llega Nicol, ¿Qué hace aquí? Ella ni siquiera está en este proyecto. El pobre de mi jefe ya no sabe cómo reaccionar, lo entiendo yo estoy igual. Pensándolo bien

