RUBÍ
Los días pasaron lentos, como no tenía nada que hacer me quedaba con Catalina en la mansión, a veces nos cruzábamos con Nora y su adorable bebé en el jardín, las tres disfrutábamos del sol y de la vista que las flores nos daban, pero igual se sentía como si estuviéramos ignorando el elefante en la habitación, solo que no sabía qué tipo de elefante era.
Finalmente, y después de cuatro días, Caesar y los demás nos citaron a Catalina y a mi a la tan temida sala de reuniones. Esta vez me di cuenta al instante que Damián ya estaba completamente recuperado porque apenas y entré a la habitación una mirada intensa me recibió. Sí, después de haberlo visitado por insistencia de Adrián (nada que ver mis ganas de ver si ya estaba mejor), ya no había ido a verlo, por eso no podía verlo directamente sin sentirme mal.
En la sala de reunión solo estaban presentes Caesar, Damián, Adrián y Raelus. Ahora que lo pensaba mejor, no había visto a nadie más en los últimos dos días. Mis pensamientos se cortaron cuando Caesar comenzó a hablar.
– Muchas gracias por venir, Rubí, Catalina. ¿Cómo están adecuándose a la mansión?
– Bien, muchas gracias.
– Sería genial si nos dejaran salir.
– Catalina…
– ¿Qué? Podemos opinar ¿Cierto?
Caesar soltó una leve risa ante las palabras de Catalina y mi intento por hacer que mi amiga no fuera tan directa.
– Lo siento, la verdad es que no estábamos para nada preparados para la llegada de almas divinas y pido disculpas por eso. Estamos aprendiendo con ustedes los métodos y justamente por eso las hemos llamado para eso.
Aquello llamó por completo mi atención, desde el incendio curiosamente no habíamos podido saber nada del exterior, ni de mi negocio, ni de la policía, ni siquiera escuchaba las noticias de afuera y eso me ponía nerviosa.
– Yo sé que entraron y vieron que no todos estamos aquí presentes, como sabrán cada pareja esta encargada de un estado específico y es porque en esas zonas se concentra más la energía de Cronos. Con la batalla anterior nos dimos cuenta del poder verdadero de Cronos porque a pesar de nuestros esfuerzos él sobrevivió.
Solté un suspiro, yo sabía de los esfuerzos a los que se refería Caesar, Nora me comentó que casi pierde al padre de su hijo, y lo vi por mi propia cuenta cuando Adrián y Damián entraron a la mansión con la vida pendiendo de un hilo. No sabía mucho sobre mitología, pero creo que todos conocían al titán que se convirtió en uno de los tiranos más conocidos de la historia, el titán del tiempo que se comió a sus propios hijos para que la profecía de su padre no se cumpliera, ¿Cómo una historia fantástica podía ser real? No lo sabía.
Caesar siguió hablando.
– Y ahora nos enteramos que se mudó a Seattle y está en conversaciones para postular como el próximo senador de esa región.
– ¿Qué? ¿Puede hacer eso?
Mi boca se abrió irremediablemente, pero es que estaba muy indignada con todo esto que estaba pasando, ¿ese ser que solo quería la destrucción de todos podía tener facultad para hacer todo eso? La mirada triste de Caesar me dijo lo que me temía. Él podía hacer todo lo que quería con el poder que tenía ahora.
– Quisiera decirles que es una broma, pero lamentablemente es cierto. Y por eso Damián y Adrián deben volver a Seattle a poner orden en su territorio lo más pronto posible.
Mi corazón se detuvo ¿Damián se iría? ¿Me dejaría aquí y se iría? No sabía por qué esa realización me golpeaba de lleno, lo conocía hace poco, discutíamos cuando estábamos juntos, incluso me negué a verlo cuando me habló feo, pero me negaba a imaginarlo a él tan lejos de mí ¿qué me pasaba?
– Tenerlas aquí y cuidarlas es nuestra prioridad, pero no vamos a poder cuidarlas si solo somos Caesar y Raelus aquí, por lo que hemos optado por mantener aquí a Catalina y Rubí deberá ir a Seattle con Damián.
– ¿Qué?
– ¿Por qué la única que se va es Rubí?
Miré a Catalina quien habló al mismo tiempo que yo. Caesar miró a Catalina con una sonrisa y mirada de disculpa.
– Entiendo tu pregunta, Catalina. Y estás en todo tu derecho de tener esa duda que con gusto responderé. Si te habrás dado cuenta, cada uno de nosotros tiene una marca que nos fue entregada por las Moiras cuando nos transformaron, cuando los dioses despertaron en nuestro interior la marca, que era la misma mancha en todos antes del despertar, tomó una forma distinta en cada uno de nosotros. Yo tengo el símbolo de Zeus, Adrián tiene el símbolo de Poseidón, Raelus tiene el símbolo de Dioniso, Damián tiene el símbolo de Hades y así con todos los demás. Cuando las conocimos a ustedes, las almas divinas, solo tuvimos presente que teníamos que protegerlas y, según las Moiras, las almas divinas nos complementarán y nos ayudarán a la batalla contra Cronos.
– ¿Cómo una especie de potenciadores? Porque sinceramente no me puedo imaginar ni a mí ni a Rubí peleando con ustedes mano a mano contra Cronos y sus hermanos locos.
Resoplé nerviosamente ante la ocurrencia de Catalina. Sí, peleas y mi cuerpo seguro que no combinaban en la misma oración. En mi vida había tocado un arma y por supuesto no me arriesgaría a entrar en batalla, seguramente sería más una carga que un complemento del que hablaban las Moiras. La sonrisa de Caesar se extendió en su rostro, tal vez al imaginarse lo mismo que yo.
– No, no creo que las Moiras se referían a que ustedes fueran guerreras y aun si así fuera, no permitiría que mi Nora se arriesgara a eso. La primera idea del potenciador es la más acertada. Nora puede curar a los guerreros, pero es un mejor potenciador para mí que cuando estaba al borde de la muerte pudo curarme y darme más poder del que tenía en un inicio. Tras ese suceso, nos pusimos a pensar ¿Cómo las almas divinas nos podrían ayudar? ¿Todas las almas divinas pueden ayudar a cualquier guerrero? En un inicio y cuando solo conocimos a Nora no le tomamos importancia, pero ella tiene una marca que es igual a la mía, según tengo entendido Rubí tiene la misma marca que Damián y curiosamente Catalina posee una marca similar a la de Raelus. Tenemos a otra alma divina, pero aun no podemos decir nada pues ha sufrido bastante a manos de Cronos por lo que ha sido un poco complicado comunicarse con ella debido a sus ataques de pánico.
– ¿Qué? pero, ¿Está bien? Tal vez si ella ve o habla con una de nosotras pueda calmarse un poco.
– Gracias por tu preocupación, Rubí, los doctores dicen que necesita un tiempo para adaptarse así que en un futuro próximo podamos hacer tu sugerencia, pero por ahora ella necesita superar lo que pasó cuando estuvo encerrada. Pero volviendo a nuestro tema principal, llegamos a la conclusión que, hasta ahora, todas las almas divinas que hemos encontrado han coincido con alguno de nosotros, por lo que cada alma tendrá que ir con el guerrero que tenga la misma marca.
– No estoy de acuerdo, cada una de nosotras tiene su vida. Yo, por ejemplo, tomé unas vacaciones, pero eventualmente tengo que volver a mi vida normal.
– ¿De verdad piensas que tienes una vida normal ahora?
Damián, quien estuvo callado todo el tiempo dejando que su líder hablara, intercedió. Su mirada helada estaba centrada en Catalina, lo que me molestó un poco ¿Por qué no me miraba? Catalina bufó a mi lado reconociendo su irritación.
– ¿A qué te refieres?
– ¿Crees que Cronos no sabe quién eres y por qué estás aquí con nosotros? ¿Nombre? Catalina Cooper, ¿Edad? 27 años, ¿Familia? hija única de Ismael y Sasha Cooper, ¿Residencia? Munich, Alemania ¿Profesión? Abogada especializada en derecho empresarial ¿Lugar de trabajo? Subsidiaria de Olympus SAC, ¿crees que estos datos no se podrían conseguir fácilmente? ¿Una mujer que casualmente es amiga muy intima de un alma divina que también muy casualmente trabaja para nosotros no llamaría la atención de Cronos al menos para que sirvas como cebo? ¿Crees que Cronos se quedará de brazos cruzados al saber que estas sola en Alemania sabiendo que puedes ser útil para ser carnada? Si eres tan inteligente como dicen tus antecedentes entonces entenderás lo que te quiero decir ¿verdad?
Todos guardaron silencio, miré a Catalina quien tenía sus puños apretados sobre sus piernas, luego miré a Damián quien en algún momento su mirada se centró nuevamente en su laptop, tecleando como siempre, finalmente miré a los demás quienes se veían claramente incómodos al igual que yo. Solté un suspiro.
– Entonces…¿nos separaremos por seguridad?
Caesar me dedicó una sonrisa agradecida, una que me incomodó un poco ¿Acaso estos chicos no podían actuar frente un momento incómodo?
– Sí, Rubí. El plan ahora es que cada una de ustedes esté bajo la vigilancia de uno de nosotros. No podemos tenerlas todas en un mismo lugar porque corremos el riesgo de un ataque sorpresa y al no estar todos nosotros pues estaríamos en desventaja.
– ¿Y cuándo tendríamos que irnos?
– Mientras más pronto mejor.
Las dos nos quedamos en silencio porque ¿Qué más podríamos decir ante eso? No podíamos negarnos porque si lo hacíamos estaríamos al acecho del loco que nos quiere secuestrar, además ¿Qué más me quedaba? Mi floristería se había quemado y hasta que terminen las investigaciones no podía hacer nada, tampoco tenía el dinero para poder moverme o hacer cosas, y ni pensemos en el hecho de que mi ex casero me tenía en la mira por la deuda de mi hermana. Tal vez incluso Catalina tendría más opciones que yo porque ella tenía un buen trabajo esperándola a miles de kilómetros de distancia, pero como dijo Damián ¿Qué le aseguraba que la distancia era la solución? Sí, en ese momento me di cuenta que en realidad no tendríamos más remedio que confiar en estos tipos y no era porque no lo hiciera, confiaba en Raelus y muy extrañamente confiaba muchísimo en Damián, pero ¿Hasta qué punto podría hacerlo? ahora tenía la protección de estos muchachos, tenía casa y comida gratis, pero ¿y después? ¿Qué pasaría después?