DAMIÁN
Mis ojos se abrieron de golpe ¿Dónde estaba? Miré a todos lados y al darme cuenta ya era de noche ¿Cuánto había dormido? Miré a mi lado y ahí estaba, mi pelirroja durmiendo plácidamente, tenía la boca ligeramente abierta, con el ceño un poco fruncido. En silencio la tomé en mis brazos y la llevé a su habitación. La dejé sobre su cama y me quedé viéndola por un momento en la oscuridad. Las ventanas abiertas permitían que la luz natural de la luna iluminara la habitación y me permitían verla con un poco más de claridad sin necesidad de encender las luces.
Vi su rebelde cabello rojo, sus parpados cerrados, su pequeña nariz, esos labios carnosos, ¿Por qué tenía la sensación que se parecía a la diosa en mi sueño? Recordé el sueño largo que tuve, ¿Era un sueño o eran los recuerdos de Hades?
– Hades.
…
– Necesito hablar contigo.
…
– Entonces seré directo. Soñé unas cosas y quiero saber si tu metiste tus putos recuerdos en mi mente o no.
…¿Qué soñaste?
Joder, al fin respondía.
– Yo…soñé que era tú. Vi varias escenas, un encuentro con Themis en un lago, ella te daba de comer, tu enojo por no ser invitado a una reunión donde nombraron a Perséfone una deidad y…una escena donde Perséfone te pedía ayuda y tu le dabas una granada.
…
– Hades, ¿Tú indujiste tus recuerdos en mi mente?
No hice nada.
– ¿De verdad?
¿Crees que quiero que veas mis recuerdos? La pregunta es ¿Cómo mis recuerdos se filtraron a tu mente sin yo saberlo?
Entonces ¿Él no fue? Por una parte, tenía razón, ¿Por qué Hades induciría recuerdos? ¿Para qué? ¿Con qué propósito? Él siendo un dios tan reservado y yo siendo una persona que no desea saber más sobre la vida de otras personas, no había razón alguna para que el dios de la muerte se abra voluntariamente ahora, cuando siglos atrás no lo hizo.
Solté un suspiro mientras observaba dormir Rubí, debía irme a mi habitación a descansar o a seguir con las tareas que aun me quedaban, pero ese rostro no me dejaba mover, me tenía quieto. Tampoco quería dejarla, no quería dormir en otra habitación. Si me quedara a dormir aquí ¿Rubí se molestaría? Y qué importaba, solo se iba a despertar al día siguiente conmigo a su lado.
Damián, Caesar quiere comunicarse contigo. Es importante.
Solté un suspiro, sí, la idea no se pudo realizar. Con cuidado salí de la habitación y fui a la mesa donde estaba mi laptop y mi móvil.
– Que sea algo bueno.
– Te voy a enviar una dirección a la que necesito que vayas. Parece ser que hay un almacén donde Cronos guarda armamento y nosotros no supimos. Necesito que vayas y destroces todo eso. No hace falta decirte que primero debes traer cualquier tipo de información que saques de ahí.
– Bien, le avisaré a Adrián.
– Ya le avisé, está en camino. Calculo que llegarán al mismo tiempo. Damián, tengan cuidado.
Colgué con incomodidad, aun no me acostumbraba a la preocupación de mis compañeros hacia mí. No era que lo necesitara…o bueno, no era que volviera a salir herido nuevamente. Rápidamente marqué un número en mi móvil, si me iba a ir al menos tenía que redoblar la seguridad de Rubí, no podía permitir que alguien no bienvenido se colara en mi dominio.
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Mucho armamento y ninguna señal de las armas divinas. No sabía qué era lo que quería Cronos con tantas armas, pero seguramente no era algo bueno. Cuando llegamos aquí no había nadie, ni seguridad quien protegiera este lugar, ni cámaras ni sensores. Era extraño, demasiado extraño.
Ten cuidado, esto no es normal
Estaba de acuerdo con Hades, algo estaba mal. Adrián quien se encontraba más despreocupado paseó y abrió las cajas sin miedo, todas eran armas de largo alcance, perfectas para lastimar a varias personas a lo lejos. Pero ninguna señal de protección, eso me molestaba aún más.
Fui hacia una última caja cerrada y al abrirla encontré al fin algo interesante, eran mapas que aparentaban señalar algunos lugares en Grecia ¿tal vez eran supuestos lugares donde podrían estar nuestras armas divinas? Era raro porque hace unas semanas cuando Cronos y Zeus pelearon, la espada del rayo de Zeus se hizo presente sola cuando el alma divina de Zeus se fundió con Caesar ¿La conexión entre dios y guerrero provocó el despertar del arma divina? Entonces ¿Por qué este mapa señalaba varios lugares de Grecia? ¿Qué había ahí?
¿Sabes algo sobre estos lugares?
– Son las ubicaciones de los seis traidores, bueno, de los cinco traidores y el otro punto es el templo de Delfos.
¿Por qué crees que Cronos haya marcado estos seis lugares?
– No sé muy bien lo que esté pensando Cronos, pero son los templos principales de mis hermanos en Grecia.
¿Crees que guardarán algo en esos lugares?
– Es posible, son buenos lugares para esconder cosas sin que nadie sospeche.
¿Es posible que sean sus armas divinas?
– …Armas divinas…hace eones que no oí sobre nuestras armas. Antes de aceptar nuestro destino dejamos nuestras armas divinas a salvo en nuestros territorios, pero las Moiras dijeron que cuando el dueño desaparece físicamente, las armas se escondían hasta que los dueños volvieran a necesitarlas.
¿Aparecerán sin nosotros buscarlos? ¿Es posible que esos lugares marcados no sean las armas divinas?
– Las Moiras no lo explicaron bien y en ese momento nosotros no preguntamos más porque estábamos en un momento de confusión después de morir. Ahora que lo pienso esa explicación deja muchas cosas que pensar.
Como pensaba, las palabras de los dioses siempre eran tan enredadas. Bufando tomé todos los papeles para enviárselos a Caesar. Teníamos que eliminar toda esta amenaza y recoger todo lo que nos sirviera, quería hacerlo rápido, tenía que hacerlo rápido y regresar a casa.
Durante todo el camino desde mi casa hasta aquí, mi preocupación estaba solo en un lugar, más claro en una persona durmiendo. No lo admitiría a nadie, pero dejar a Rubí sola fue lo más difícil que hice. Siempre fui un guerrero ejemplar, siempre me caractericé por obedecer órdenes, siempre centrado en las misiones y en un objetivo, pero por primera vez me encontraba en una disyuntiva, por primera vez deseaba desobedecer, por primera vez deseaba dejar todos mis deseos salir y quedarme con mi pelirroja, aunque a veces solo quisiera probar mi paciencia. Mientras pensaba en lo que haría en cuanto llegara mi celular sonó, mi cuerpo se tensó al ver el identificador de llamadas. Era de mi casa, no me llamarían si no pasara nada. Con el corazón en la garganta contesté, a lo lejos escuché gritos y eso solo me puso más nervioso, quise hablar, pero parecía que tenía arena en mi boca.
– S-señor, tenemos un problema. Alguien…alguien vino, hizo explotar todo el departamento y…secuestró a la señorita Rubí.
– …¿Qué?
– Señor, muchos de nuestros hombres están con quemaduras de primer y segundo grado, dos de los que cuidaban personalmente a la señorita Rubí están en UCI, a uno de ellos le tuvieron que amputar un brazo…no sabemos qué hacer.
La voz rota y asustada de uno de mis hombres solo hizo eco en mi mente, con esa información no podía enojarme, esa era señal clara que mis hombres hicieron lo posible por cuidar a Rubí, pero evidentemente no fueron suficientes si quien secuestró a mi pelirroja era un titán. Quería decir algo, poner en orden la situación, pero evidentemente no pude, mi boca no se abría y a pesar que mi hombre en el móvil me llamaba para hacer algo, simplemente no coordinaba. Finalmente, Adrián se dio cuenta porque vino a mí con el rostro preocupado y tomó mi móvil haciéndose cargo de toda la situación.
Guardé silencio y me senté en una de las cajas que cerré minutos antes, todo esto parecía irreal, mi cerebro, tan preparado para toda situación, ahora se había desconectado, hizo un cortocircuito y no procesaba ¿Qué podía hacer? ¿Qué seguía? ¿Cómo tenía que proceder?
– Damián, cálmate y reacciona. No lograrás nada si te quedas en shock.
Hades, ¿Qué debería hacer? Yo, n-no sé qué hacer ahora. Esto no estaba planeado, dejé todo bien protegido ¿En qué fallé?
– Damián, no te centres en eso. Lo importante ahora es encontrar a esa alma divina.
¿C-cómo debería proceder?
– ¡Damián! ¿Quieres encontrar a Rubí sí o no?
S-sí, claro que sí.
– Entonces si no sales de ese shock tomaré tu cuerpo y haré lo que tu no estás haciendo ahora. ¿No pusiste un GPS a esa alma divina? Puedes rastrear su paradero ahí.
Sí, eso era cierto. hace unos días le di unos aretes pequeños especiales y le hice prometer que nunca se los quitaría. Lo que ella no sabía era que dentro de esos aretes puse un rastreador, solo para estar sentirme más seguro de tenerla a ella segura. Poco a poco esa masa de arena en mi boca se disolvía y mi corazón bajaba un poco de mi garganta, a mi cerebro le pareció un buen momento para poder reconectarse e iniciarse lo cual agradecí.
Pronto mi pelirroja, pronto estarás a salvo.