– Los humanos son así, Rubí. No son capaces de mantener un secreto y menos con los que ellos consideran son de confianza. No piensan que al final puede que sean traicionados, solo piensan en la tonta lealtad aferrándose al tiempo que se conocen como excusa. ¿O me equivoco? Como sea, no es que no pase seguido el ser descubierto, por eso borraremos la memoria de tu amiga. Así la mantenemos segura y nos mantenemos en anonimato. Eso a menos que quieras que tu amiga sea tildada de loca porque ¿Quién creería que los dioses existen y están entre nosotros?
Las palabras de Kaelus desprovistas de cualquier emoción me apuñalaron y me irritaron en gran medida. ¿Cómo se atrevía a decirme que no sabía cómo guardar un secreto? Bien, le había contado todo a mi amiga cuando no debí, pero es que necesitaba desahogarme desesperadamente con alguien. Sí, tuve suerte de que ella tuviera una marca de nacimiento y me sentí aliviada porque al menos ella sí tendría razones para poder saber mi secreto. Pero ahora estaba Kaelus recriminándome como si ya supiera, como si me conociera y lo peor es que no podía decir nada porque tenía razón.
– ¿Quién te crees que eres para hablarle así a Rubí?
Una tensa Catalina habló entre dientes, supe que se estaba conteniendo porque su mano que estaba sujetando la mía, presionaba con fuerza. Di pequeñas palmaditas en su dorso, intentando que se calmara, más para que no me fracturara la mano que por otra cosa, después de todo solo tenía dos manos operables.
– ¿Dije algo malo? ¿Debería no decir la verdad y quedarme callado?
A Kaelus le pareció muy buena idea refutar lo que mi amiga le preguntó con otra pregunta. Una cosa que a Catalina le parecía tonto e irritante. Miré a Kaelus para hacerle señas, para decirle algo, pero su vista seguía pegada a su Tablet a pesar de que mantenía una conversación con nosotras. Creo que fue muy evidente mi mirada fija en él porque todos los demás guerreros me vieron y parecían incómodos, menos Basil quien se estaba aguantando las ganas de reír ¿Qué era tan gracioso? Aquello me desesperaba más. Kaelus por fin levantó la vista y me vio, su mirada desprovista de cualquier sentimiento me atravesó, luego bajó la mirada y la mantuvo en la unión de mi mano con la de Catalina que estaban sobre la mesa.
– Creo que se deberían soltar las manos, están apretando muy fuerte ¿No deberían haber sentido dolor ya?
Catalina salió de su enojo y volteó alarmada hacia su mano, dándose cuenta de lo que estaba haciendo. Soltó mi mano y yo pude respirar aliviada feliz de que mi mano no se haya fracturado. Mi pobre y fuerte amiga sobó mi adolorida mano lo cual agradecí.
– ¡Rubí! ¡Lo siento tanto! No me di cuenta.
Finalmente, Basil ya no pudo resistirse más y soltó la risa que estaba aguantando todo este tiempo. Todos desviamos nuestras miradas a él. ¿Se estaba riendo de mi desgracia?
– jaajajajajajjajajajaaj….ah, mi estómago…ugh…perdón…pffff, es que…es que…jajajajajajja qué divertido…
– Basil…es de mala educación burlarse así de las personas.
– Tienes…pffff, tienes razón Caesar…me…me disculpo.
Catalina lejos de sentirse bien por la disculpa de Basil, se sintió avergonzada, sus mejillas se pusieron rojas señal evidente de su vergüenza. Intenté calmarla lo mejor que pude, pero no se podía hacer mucho. Caesar carraspeó para que ambas nos centremos en él y no en Basil quien aun tenía estragos de su ataque de risa.
– Catalina, Rubí, lo siento mucho por el comportamiento de Basil. Y Catalina, sobre las palabras de Kaelus, él nunca quiso ofenderte a ti o a Rubí en ningún momento.
– ¿Y entonces? Parecía que lo que quería era exactamente eso.
– Bueno eso es-
– Caesar, ¿Antes de hablar debería preparar un papel contando sobre mi condición? Así nadie tiene que repetir varias veces lo que pasa. Me he dado cuenta que últimamente han tenido que decirlo una y otra vez y sinceramente es una pérdida de tiempo. Tiempo que podríamos usar en otras cosas más beneficiosas que decir que no tengo sentimientos y en miradas que no logro entender. Sí, exacto, esa mirada de Rubí, por ejemplo.
Catalina guardó silencio por un momento, primero mirándome y luego volviendo a mirar a Kaelus quien seguía sin mostrar sentimiento alguno. ella carraspeó un poco.
– La primera vez que entré aquí tu hermano me dijo que padeces de una condición. Entiendo que se te dificulta expresar o sentir emociones, pero-
– ¿Te dijo eso?
Kaelus rápidamente volteó a ver a su gemelo pidiendo evidentemente una explicación, este carraspeó nervioso, pero en ningún momento desvió su mirada, era como si estuvieran teniendo una conversación mental entre los dos. Era más increíble ver como uno era tan diferente de otro ¿Así se pondría Kaelus si tuviera emociones?
– Interesante…
– Hermano, yo-
– No te preocupes, no me molesta, lo hiciste por guardar nuestro secreto y lo entiendo.
– Kaelus, lo-
– Tampoco te disculpes porque no entiendo sobre eso.
¿Qué había pasado aquí? ¿La famosa conexión entre gemelos estaba sucediendo aquí mismo? Catalina y yo nos miramos y luego miramos a los gemelos quienes a pesar de no estar mirándose se entendían perfectamente. Y a pesar de que uno estuvo encarcelado por muchos años, esa conexión no se rompió.
– Por lo que puedo entender he sido mal interpretado nuevamente así que lo diré una vez más. No tengo sentimientos más que mi frustración y mi dolor físico, desde el momento que recibí a mi dios todo sentimiento y entendimiento del mismo fue borrado de mí, por ende, no sé cómo interpretar los sentimientos de los demás, no sé cómo ponerme en el lugar del otro y no sé si mis palabras lastiman a los demás porque para mí solo estoy siendo racional. Me disculpo si alguna pensó que quería hacer otra cosa aparte de decir lo que pienso. Y ahora para optimizar tiempo ¿Cuándo borraremos su memoria? Tengo una reunión en una hora y necesito preparar unas cosas.
Catalina carraspeó incrédula de lo que veía y escuchaba. Por mi parte también estaba sorprendida, ¿cómo podía pasar de un tema a otros tan rápido sin inmutarse? Ya no pude soportarlo más, si seguíamos alargando esto no llegaríamos a ninguna parte.
– Catalina también tiene una marca divina.