Mis ojos se abrieron de golpe, miré todo a mi alrededor. Era un campo verde lleno de flores, el cielo azul y el sol brillaba tan fuerte que tuve que cubrir mis ojos con el dorso de mi mano cuando miré hacia arriba. Yo me encontraba sentada en medio de todo ese campo.
– ¡Perséfone!
Volteé mi mirada hacia aquella voz, una mujer joven con un vestido blanco corría hacia mí. Su cabello castaño suelto rebotaba de un lado a otro y en él pequeñas flores colgaban de sus hebras. Su rostro estaba lleno de felicidad por encontrarme. Cuando al fin llegó, se arrodilló a mi lado y tomó mis manos.
– Te estuve llamando un buen rato, pero estabas tan centrada en las flores que tuve que gritar mucho. Como sea ¡te tengo una noticia desde el Olimpo!
Mi interés inmediatamente se puso en las palabras de aquella ninfa. Había estado en el mundo mortal toda mi vida así que no conocía a mi propia familia fuera de mamá o de algunas tías que a veces venían de visita. No sabía por qué no podía estar con ellos, mamá no me decía nada, tampoco mis tías y yo no tenía suficiente valor como para poder preguntar, así que solo me enteraba de cualquier chisme o acontecimiento que pasaba en el Olimpo por mis ninfas que actuaban tanto como mis amigas como mis cuidadoras.
– Cuéntamelo todo. ¿El rey Zeus volvió a engañar a la tía Hera?
– No, no es eso. No tiene que ver con las infidencias maritales del rey Zeus, pero sí con él.
– ¿El tío Poseidón se enojó de nuevo y provocó un desastre y luego el rey Zeus lo castigó?
– No, no, nada de eso.
– ¡Ah! ¡Ya sé! ¡Tía Hera conspiró de nuevo contra el rey Zeus y fue atrapada!
– ¡No!
– ¿Entonces? Hay muchas cosas que tienen que ver con el rey de los dioses. Cuéntamelo ya y no me dejes con la intriga.
– Bueno, aquí va. Al parecer hubo una discusión en el Olimpo entre el rey Zeus y su hermano mayor, el maestro Hades.
– ¿Hades? ¿Estamos hablando del mismo Hades de quien cuentan que optó por no pelear con su hermano porque tenía miedo de perder ante él y se desterró a sí mismo en el inframundo para reinar solo por envidia?
– Sí, ese mismo. Parece que el maestro Hades prohibió la entrada de todo dios y humano vivo al inframundo.
– ¿Qué?
– Según lo que escuché, el maestro Hades estaba muy molesto con el rey, la razón es desconocida, pero tuvo que ser algo muy fuerte para tomar esa decisión.
– Pero…esas almas solo desean paz, ¿Cómo es posible que el maestro Hades haga eso a almas inocentes? ¿Tanta envidia le tiene al rey Zeus?
– Se rumora que Zeus hizo algo que enojó a Hades porque llegó con la frase “Por qué lo hiciste, Zeus. Solo vine a escuchar una respuesta” y otros, los que no estuvieron ahí, solo dicen que fue un berrinche de Hades.
La ninfa volvió su voz más grave, tratando de imitar al dios de los muertos. Por un lado, me hizo cierta gracia, pero por otro, cierto enojo bullía en mi pecho ¿Por qué el dios que odiaba al Olimpo y que se había ido voluntariamente al inframundo haría eso? ¿De verdad el rey Zeus había fallado a su hermano? ¿Los rumores de la envidia y celos del maestro Hades eran falsos? Muchas preguntas rondaban en mi mente, pero la ninfa a mi lado hizo que mis pensamientos volvieran a nuestra conversación.
– Pero eso no es todo.
– ¿Hay más?
– Sí, el maestro Hades declaró al Inframundo como territorio independiente del Olimpo, así que las leyes para nosotros no se aplicarán para él y su territorio y quien desee entrar deberá estar muerto o rogar por una audiencia con el mismísimo maestro, pero ha dejado más que claro que hará las cosas difíciles a quien quiera una audiencia con él.
– ¿En serio?
– Sí, en serio.
– ¿Y qué dijo el rey Zeus?
– Eso es lo más raro.
La ninfa se acercó más a mí y antes de hablar miró a todos los lados asegurándose que no haya nadie escuchando.
– El rey Zeus no dijo nada, solo se quedó mirando a su hermano irse después de declarar aquello.
– ¿En serio? Pero se supone que el rey es la máxima autoridad ¿Por qué el maestro Hades lo enfrentaría abiertamente?
– Hay…rumores.
– ¿Qué clase de rumores?
– Algunas ninfas dicen que el maestro Hades está preparándose para la rebelión, otros rumores dicen que al irse al inframundo a reinar no le fue como esperaba y que, al ver la prosperidad de sus hermanos, se cegó por la ira y lo llevó a hacer aquello. Pero hay otros, pocos, pero suenan muy fuertes y digamos…que no dejan bien parados a los hermanos olímpicos.
– ¿Qué quieres decir con eso?
La ninfa se acercó más a mí, y bajó su voz, se notaba el nerviosismo y ansiedad que sentía por posiblemente susurrar un secreto que no podía susurrar.
– Te diré, pero tienes que prometerme que no dirás esto…al menos no en voz alta y mucho menos a la señora Deméter ni a tus tías o me castigarán ¿De acuerdo?
Asentí con la cabeza, por supuesto que no me arriesgaría a decir nada de esto. Si mi madre supiera que mis ninfas me cuentas cosas del Olimpo, la primera castigada sería yo. No me arriesgaría a cortar comunicación con mis informantes exclusivas. La ninfa asintió con alivio y continuó.
– Se dice que después de derrotar al rey tirano, los hermanos tuvieron que decidir cómo repartirse el mundo y acordaron algo inicialmente, pero cuando el maestro Hades no estuvo presentes, los cinco hermanos decidieron por él. Mandaron al maestro Hades al inframundo con engaños y ataron su alma con ese territorio.
– ¿Me estás diciendo que mi madre y sus hermanos traicionaron a su hermano?
– Shhhh. Es un rumor muy fuerte que corrió por todos lados antes que todos nosotros naciéramos y quienes lo decían abiertamente…desaparecían. Ahora ese rumor volvió a tomar fuerza ahora que pasó esto. Parece que las cosas cambiarán pronto.