– ¿Y bien? ¿Qué te pareció mi explicación, princesa?
– ¿En dónde dices que trabajan?
– Oh, ¿No lo dije?
Cata negó con la cabeza, mirándolo impaciente con su ceja alzada, significado que tendría que hablar pronto o se pondría de mal humor.
– Trabajamos en Olympus SAC.
Los ojos de Cata se expandieron como platos ante la información, parpadeé un par de veces, mirando entre Adrián y mi amiga. Ella tan sorprendida y él tan sonriente como siempre. Esperaba que pronto uno de los dos explicara o yo me vería en la necesidad de preguntar. Finalmente, Cata pareció darse cuenta de mi rostro interrogante porque fue la primera que habló.
– Rubí ¿Recuerdas que te hablé del trabajo que pude conseguir en Alemania?
– ¿Sí?
– Es subsidiaria de Olympus SAC.
– ¿Qué?
– ¿Qué?
Adrián y yo dijimos lo mismo al mismo tiempo, él estaba sonriendo como si hubiera encontrado a su juguete favorito y yo, bueno no me vi, pero seguro que mostraba un rostro muy, pero muy sorprendido. Catalina trabajaba para la empresa de estos guerreros, no lo podía creer ¿Podría haber tanta coincidencia?
Catalina estudió Derecho en la universidad y se graduó antes de tiempo con honores y se especializó en derecho empresarial. Era obvio que cualquier empresa la quisiera, pero contrario a todos mis pensamientos, el plan de Catalina fue empezar desde cero en un buffet especializado en su rama de estudio. Empezó desde cero, sacando fotocopias, repartiendo café, siendo asistente de los abogados a pesar de tener mucho más conocimiento de los que se encontraban ahí. Pero felizmente pasaron solo un par de años para que su jefe se diera cuenta de lo valiosa que ella era cuando le dieron una pequeña cartera de empresas de la cual encargarse, así le dieron más responsabilidades hasta que un día me comentó que le habían encomendado un caso de Olympus SAC.
No recuerdo bien de qué iba el caso, pero mi amiga hizo que ellos ganaran y eso atrajo la vista de esta empresa, incluso ahora se comunicaban con ella para que sea parte de un equipo especializado, hasta donde sabía, ella aun estaba pensando en la propuesta.
– Vaya, esto ¿será el destino?
Adrián alzó y bajó las cejas. Ahí iba de nuevo su naturaleza coqueta que solo me provocaba girar los ojos.
– ¿Qué está pasando aquí?
Todos giramos hacia el origen de la voz, arriba de las escaleras que llevaban al segundo piso estaban los gemelos guerreros, mirándonos expectantes. Bueno, solo Raelus se mostraba expectante y ¿nervioso? Kaelus miraba como siempre, aburrido, desprovisto de vida.
– Oh, los gemelos reunidos. Miren a qué adorable compañía he traído hoy. La amiga de la guapa está con nosotros. ¿No es adorable esta princesa?
Miré a Catalina queriendo hacer contacto visual y queriendo girar los ojos junto con ella debido a las palabras cursis de Adrián, pero me encontré con que ella, Catalina, la que era alérgica a los chicos y relaciones, se encontraba mirando fijamente a los gemelos ¿O era a uno específico? Volví a girar la cabeza y ahora vi que los gemelos estaban bajando las escaleras. Entonces entendí, Raelus miraba a Catalina con un hambre voraz, como si tuviera miedo de desviar la mirada y que ella desapareciera.
– Así que eres la amiga de Rubí. Ella nos habló mucho de ti.
¿Qué era esa voz gruesa de Raelus? Era la primera vez que escuchaba ese tono en él y parecía que su hermano y su amigo se dieron cuenta porque lo miraron fijamente. Uno con el ceño fruncido y el otro con la mirada desprovista de cualquier sentimiento, parecía que iba a decir algo, pero tan pronto como abrió la boca la volvió a cerrar. Giró su cabeza y con su voz tan plana como siempre se dirigió a Catalina.
– Bienvenida a la mansión de Caesar, él lamenta profundamente no poder venir a darte la bienvenida personalmente, pero tiene un hijo y una mujer que cuidar primero. Ya se habrá presentado Adrián, es impulsivo y según tengo entendido coquetea mucho así que si sientes incomodidad solo dilo. Él es mi hermano mayor Raelus y yo soy Kaelus. Respondiendo preguntas que ya he escuchado con anterioridad, sí, somos gemelos, sí, a veces pensamos lo mismo, no, no tenemos gustos iguales. Si tienes alguna otra pregunta o duda puedes preguntarle a cualquiera de ellos, estarán dispuestos a responder tus dudas. Si no hay nada más, me retiraré, ya cumplí con mi deber, permiso.
Y como si nada Kaelus giró su cuerpo y subió las escaleras, me di cuenta que todos lo miramos detenidamente. El silencio que se instaló fue…interesante. Sabía que Kaelus estaba desprovisto de emociones, no entendía indirectas y tampoco tenía filtros al momento de hablar, era algo perturbador y su caso solo me pareció similar a la psicopatía.
– Rubí.
Cata tomó mi brazo jalándome a ella, susurrando como para que ninguno de los dos hombres se enterara de nada. Me incliné para escuchar lo que tenía que decir.
– ¿Estás segura que soy bienvenida? Ese chico, Kaelus no parecía para nada que me estaba dando la bienvenida.
Iba a refutar y explicar, pero Raelus decidió intervenir.
– Mi hermano padece de una condición, no es bueno sintiendo o expresando las emociones. Por favor, no lo tomes en cuenta y no te ofendas por su forma de hablar, no quiere hacerte sentir incómoda para nada. Si llegas a sentir incomodidad por algo que él dice, puedes expresárselo libremente.
Y como si nada Kaelus giró su cuerpo y subió las escaleras, me di cuenta que todos lo miramos detenidamente. El silencio que se instaló fue…interesante. Sabía que Kaelus estaba desprovisto de emociones, no entendía indirectas y tampoco tenía filtros al momento de hablar, era algo perturbador y su caso solo me pareció similar a la psicopatía.
Vi a Raelus quien le daba una sonrisa suave a Catalina, me pregunté si tenía que ser así siempre. Kaelus intentando ser una versión de lo que él entendía por ser amable y Raelus intentando explicar las intenciones de su hermano. Sentí algo de pena por Kaelus porque no era malo, solo era alguien que no entendía las conexiones sociales.
Pobre Kaelus.