– ¿Si no te molesta? Te pedí otro más – me acerca mi bebida. – Qué considerado – finjo voz de borracha. Él no lo sabe. – Bueno. No querrás que uno de estos imbéciles te meta algo. – Mi héroe – cuando di el primer sorbo, casi pude saborear la benzo en mi lengua y sonreí. – Eres muy dura – dijo cuando me vio tragar. Tras sus palabras y sus bonitos ojos de color, vi la oscuridad en ellos. – No tienes idea de cuánto – dije, dando otro trago –. ¿Quieres? – le ofrecí mi bebida. Él negó, sonriéndome. – ¿Estás seguro? – balanceé la copa frente a él y negó de nuevo, con una sonrisa siniestra. Puedo jugar un rato, necesito un poco de motivación e inspiración antes de hacer pedazos este lugar. Boby lo sabe, se ha retirado de la barra hace minutos. El dinero que le di compensa los daños, callar

