Gabrielle. . . Veo la espalda de Arián mientras se mueve graciosamente frente a la estufa bailando la melodía que tararea. Me quedé a dormir anoche, Jacob estuvo llamando hasta que supongo Arián le dijo que me quedaría aquí y solo así dejo de insistir y lo agradezco porque necesitaba un respiro de él. Dormí con Arián y de nuevo salió esa parte de él que he visto tantas veces en estos meses, su «yo» protector lleno de atenciones y cariño hacia mí. Tenerlo frente a mí sin darse cuenta de mi presencia y cocinando sabrá Dios que — pero que huele delicioso — es algo tan bello dentro de toda esta situación. — No sabía que también eras cheff... — digo haciendo que este perfecto hombre frente a mí gire y se encuentre con mi rostro mirando su ancha espalda y de paso ese redondo trasero y me

