PRESAGIO.

818 Words
Presagio: ¿Quién es ella? Un dia cualquiera en el palacio, como siempre aburrido, aveces ser heredero a la corona real, era algo tan aburrido y monótono, no me gustaba seguir las reglas que me dictaban aquí en el palacio, en especial las de madre donde nos exguia que nuestra pareja debía ser alguien de la alta sociedad, alguien que competiera con nuestro estatus social. No lo negare, conocí a muchas chicas con padres de buen estatus social, que mayormente la gente las ven y dicen ¡Wua que chica tan asombrosa! Pero para serles sincero ninguna me había hecho decir aquello, quizás hubo un momento que tuve tentado a decírselo a Caroline de Persie o mejor conocida como Carol Persie.  Hija de Alexandro de Persie político importante del pais y buen amigo de la casa real, también es hija de Darline Dusseldof, hija del antiguo primer ministro del país, Russell Dusseldof, que también tuvo buena relación con mi familia. Al final me hice novio de Carol, estuvimos juntos un largo tiempo, a pesar de quienes eran su padre, ella se hizo un nombre aquí en Gengenbach, se volvió una gran modelo de reconocidas marcas, pero como todo, llego a su fin, luego de cinco meses no me he querido revelar cual fue el motivo de nuestro rompiento. Volviendo a la realidad, me encontraba sentando en el jardín del palacio, un lugar bonita para descansar que en el palacio teníamos, habían muchos tipos de flores que tanto mi madre como a mi hermana le encantaban, desde girasoles, orquídeas, rosas y un sinfín de muchas mas, ellas han sido las encargadas de mantener el jardín en un bonito y encantador estado. Ahora estaba acompañado a mi querida madre, la reina Elvire Van der Briand en su hora de te. -Hijo deberías volver con Caroline – me dice madre mirándome. Ella me mira con sus pequeños ojos color cafes claro, eran del tipo achinado y sus labios en línea recta, poco se le notaban sus arrugas, a pesar de tener ya de ser una mujer mayor. En cambio yo hago una pequeña mueca en mis labios y niego con la cabeza, luego de eso, sonrio un poco. -Carol, no volverá a mi vida, querida madre – le digo. Madre me iba a reprochar pero se detiene, cuando la sirvienta pelinegra hace acto de presencia frente a nosotros, con el te para madre y un café n***o para mi. La observo detallamente, piel blanca como el papel, sonaba exagerado pero esa sirvienta tenia un tono en su piel totalmente diferente al que halla visto antes en alguna otra chica, su cabello era como un carbón y brillante, noto un poco sus facciones del rostros, eran delicadas como una muñeca de porcelana, su cuerpo era de contextura delgada que no la hacia ver nada mal. Despues que coloca el te y el café en la mesita donde estábamos, ella mira a madre, por lo que veo sus ojos son negros también y pequeños, parecían dos botones redondos en su rostro, que de una u otra forma han captado mi atención, la sigo observando ella no era tan alta, mas bien era bajita, a su lado me veria muchísimo mas alto, de lo que ya soy. -Ya te puedes retirar – le dice madre. Ella simplemente hace una reverencia sin decir algo y se va. -¿Quién es ella? – le pregunto. -La sirvienta – me dice con un tono obvio. Madre agarra su te y se lo lleva directo a sus labios, frunzo un poco el ceño sabia que era la sirvienta, pero lo que me interesaba era su nombre y saber un poco de ella. -Se que es una sirvienta, lo que me referia es ¿Sabes tan si quiera su nombre? – le pregunto. Ella me mira y niega con su cabeza, deja su te en la mesa de nuevo. -Lo único que he notado de ella, es que la he visto hablando con el hijo de Tobias Tucker – dice con indiferencia. Me quedo pensando, sabia en parte quien era Tobias Tucker, pero de su hijo nada, ahora sentía curiosidad por aquella sirvienta, creo que debo recurrir a Micaela, la gran jefa de la sirvientas y la señora que siempre nos ha consentido a mi y a mis hermanos, ella sabra decirme quien es esa pelinegra. Cuando iba hablar fui te interrumpido por mi padre, el rey, William Van der Briand, como siempre iba con un traje. -Hijo, Elvire – dice en saludo. Noto como le da un seco beso en la mejilla a mi madre, raramente expresaban amor entres ellos, a veces uno piensa que ellos nunca han tenido amor por el otro, con este tipo de expresiones. -William – dice madre en saludo. -Padre – lo saludo. El, toma asiento entre madre y mi persona, asi el tema de conversación se vuelve tedioso y aburrido. Esperaba por saber algo de aquella sirvienta que sin duda alguna ha atrapado mi atención. 
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