A partir de ese día, Samantha y yo fuimos amigas. La acompañé en todas sus dificultades y finalmente pude verla feliz al lado de un buen hombre, Vlad.
Mi vida durante los siguientes años fue tranquila, pude conocer personas que me apreciaban por lo que era y no por el título al que renuncié tiempo atrás.
— Hola, Liah — Samantha llegó mientras cargaba a sus gemelos — ¿Ya estás lista para la inauguración de tu librería? Me siento muy orgullosa de ti, mira todo el trabajo que tuviste que pasar para alcanzar este sueño.
— Sí, lo sé bien — le sonreí — mira que pasar por acoso laboral no es sencillo, por suerte luego caí en la empresa de los hermanos Reed.
Muchas vueltas dieron en mi vida, terminé en una empresa que se dedicaba a subastar obras de arte y a la restauración de pinturas de varios siglos. Mi jefe, Liam Reed, era un buen hombre que se encontraba casado con Elizabeth, llegó a formar parte de mi círculo de amistades y gracias a eso fue que…
— Hola — él llegó a la empresa y saludó amablemente — me dijeron que Elizabeth se encuentra en la oficina de Liam, ¿Puedo pasar?
Nain Harris, volví a encontrarlo después de todos estos años y aunque él no me reconocía, yo sí lo pude reconocer en el momento que lo miré. Mi querido Poseidón.
— ¿Hola? ¿Mi hermana se encuentra ahí dentro?
— Hola — sacudí mi cabeza — sí, claro, ella está con el señor Reed. Estaban discutiendo de unas piezas que han venido para la subasta.
Decidí levantarme y sin anunciarme abrí la puerta, eso fue un grave error. Elizabeth se encontraba encima de Liam y la silla rechinaba debido a los movimientos.
— ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
Me di la vuelta y cubrí los ojos de Nain que venía tras de mí, rápidamente sentí como mis mejillas se tornaban rojo menstruación y sentía que la sangre iba a salir por mi nariz.
— No debí entrar, no debí entrar, no debí entrar.
Cerré la puerta y luego de unos minutos fue que ellos salieron, Elizabeth trataba de acomodarse su ropa, de igual forma Liam.
— ¿Qué te ha pasado que no avisaste? — Elizabeth comenzó a reír —. Te juro que por poco me detengo, pero ya estaba a punto de tener un o…
— ¡Basta! — Nain se llevó las manos a sus oídos — no oigo, no oigo, soy de palo y tengo orejas de pescado.
— La, la, la, la — le seguí yo y comencé a cantar — joven amo Harris, ¿Quiere desayunar en la noche? Creo que la luz del sol nos va a hacer bien mientras cenamos.
— ¿Ah? ¿Qué has dicho? — él habló mientras tenía las manos en sus oídos — es que no te he escuchado nada de nada, solo miré tus labios moverse.
— Es que tiene que quitarse las manos de los oídos — le ayudé con eso — ¿Quiere desayunar en la noche? Creo que la luz del sol nos va a hacer bien mientras cenamos y cantamos canciones durante el transcurso del día.
— ¡Me parece una idea genial! ¡Vamos a comer en el desierto!
— Parecen dos tontos — Liam comenzó a reír — se nota que no han tenido nada de sexo durante estas fechas.
— ¡LIAM! No me interesa saber que te follaste a mi hermana, ¿O es que a ti te interesa que tu cuñada te cuente como se folla a tu hermano todas las noches?
— Ni el diablo lo mandé — Liam se santiguó —. Bueno, supongo que se encuentran aquí por la despedida de Liah.
— ¿Despedida? ¿Es que hay una?
— ¡Gran tonto! — Elizabeth le dio un golpe en la cabeza — se supone que era una sorpresa, Dios, a mala hora me enamoré de un descerebrado y me casé con él.
Elizabeth le dio vuelta a sus ojos y acarició su vientre crecido. Ella se encontraba embarazada de varios meses y todo fue una enorme alegría, puesto que se pensaba que las quimioterapias la habían dejado estéril.
— No sabía que se habían molestado, ¿En dónde va a ser la fiesta de despedida? Porque no miré nada raro en la empresa.
— Es porque no va a ser en la empresa — Elizabeth sonrió mientras cubría la boca de Liam — será en un sitio que me aseguraré que sea una sorpresa.
Salimos de la empresa rumbo a un sitio que no sabía cuál era, ya que me vendaron los ojos. Cuando finalmente el auto se detuvo, Samantha me ayudó a bajar y me quitó la venda.
— Obvio que iba a ser aquí, no por algo soy la esposa del dueño.
La discoteca de Vlad era una de las más populares de Toronto, ese día estaba apartada solo para mí. Al entrar miré los globos junto con las decoraciones de una fiesta.
— No se tenían que molestar — sonreí al ver esto — pero de igual forma les agradezco lo que han hecho, no tienen idea lo mucho que agradezco esto.
Finalmente, tenía amistades que me querían por lo que era, solo faltaba tener el amor en mi vida y del cual ya había un dueño llamado Nain Harris.
— Bueno, hay que dejar de lado todo esto y dedicarse a festejar — Samantha tomó una botella de champán — y la próxima semana estaremos lista para la inauguración de la librería de mi querida mejor amiga.
Celebre junto con mis amigos, siendo los últimos en unirse Katherine y Alexei.
— Ya vengo — le hablé a Samantha al oído — quiero un poco de aire fresco.
Subí a la zona VIP y luego salí a la terraza que ofrecía esta zona, el frío de la ciudad me golpeó haciendo que cerrara los ojos de manera instintiva.
— ¿Con frío? — El cárdigan de Nain fue puesto en mis hombros — ya se aproximan las festividades navideñas y supongo que es normal el clima.
— Así es — acaricié la tela de la prenda —. Gracias por el cárdigan. Es raro que te encuentres aquí, generalmente te mantienes fuera del país.
— Elizabeth está a punto de dar a luz y no quiero estar lejos cuando eso suceda, suficiente fue cuando decidió adoptar a mis otros sobrinos y me di cuenta hasta que volví de viaje.
— Supongo que tienes razón, eres un buen hermano.
Pensé en casa, pronto sería el aniversario luctuoso de mi madre y ahora me había entrado el sentimiento de no poder estar ahí. Con el tiempo, Alain volvió a mi vida y ahora era un socio de Samantha en su boutique; esto había sido beneficioso para ambos.
— ¿En dónde se encuentra tu hermano? Pensé que iba a estar aquí contigo.
— Él tiene que atender algunos asuntos familiares y salió del país, probablemente vuelva en año nuevo.
— ¿Con quién vas a pasar Navidad y estas fechas? Si no tienes con quién hacerlo, puedes venir a mi casa. Mi mamá hace unas fiestas en las que tengo que vivir huyendo de las solteras que quieren sacarme a bailar, quizás tú me puedas ayudar con eso.
— Es increíble — reí y Nain se disculpó por si me había enfadado ante su propuesta — ¡No! No me malinterpretes, es que así es Alain, aunque te cueste creerlo. Me utilizaba para huir de las mujeres que querían bailar.
— Es que tan siquiera que ellas buscarán tener algo con nosotros y no otros intereses, generalmente lo que buscan es dinero y posición. No creo que me comprendas, muchas veces me siento usado, es como si no pudiera dar algo más que estatus.
— Créeme que te entiendo mejor que nadie — suspiré pesadamente —. Prácticamente, te sientes como un objeto más, algo que sin tener posición no vale.
— ¡Exacto! Toda esa situación es cansada para cualquiera, por eso muchos matrimonios se van por el caño cuando no se tiene estatus. Sinceramente, me siento contenta con la vida que llevo en este momento, lejos de preocupaciones y todo el protocolo de la…
Me detuve justo en ese momento, pensé que Nain no me estaba prestando atención. Sin embargo, lo tenía delante de mí con sus ojos bien abiertos.
— ¿Todo el protocolo de qué?
No le podía decir que un día fui princesa y que incluso lo seguía siendo. Sin pensarlo mucho, lo tomé de su camisa y lo besé, sentí cómo mi corazón se aceleró con esto y fue peor cuando pensé que me iba a rechazar…