— ¿Y cómo te está yendo con la portada que tienes que hacer para el autor? —pregunta curioso, y yo suspiro. — Mal, con sinceridad —comento y él se ríe. — ¿Por qué mal? — Porque estoy intentando hacer algunas personas con inteligencia artificial, pero me está costando. Ayer le pedí que me hiciera un hombre abrazado a una mujer, y me hizo un hombre con cuatro brazos —comento, y él se ríe. — Si quieres, te puedo ayudar con eso. — Tú siempre me ayudas en todo, deja. Tengo que aprender —comento segura de mí misma, y sigo comiendo. No terminamos de cenar; él me toma de la mano y me dice: — Ven. Comenta y subimos las escaleras. — Oye, ¿estás lista para hacer… lo otro? Es decir… ¿si quieres hacer eso? ¡Es muy pronto!—comento, un poco confundida, mirando dudosa la escalera. — No, no te vo

