Jake estaba nervioso, si, y demasiado. Tenía los ojos vendados. Según Isabella, eso era normal cada vez que desplazaban a agentes de Cobra a lugares que por seguridad de ellos mismos era mejor que no supieran en donde quedaban. La primera orden que les habían dado Vladimir a él y a Isabella era que nada de armas ni accesorios (por si en realidad tenían algún localizador), y a ambos los habían revisado muy bien antes de subirlos a la camioneta que los llevaría al lugar de abordaje del avión de Vladimir, pero la CIA le había provisto a Jake un localizador GPS en forma de moneda, y a Isabella unos prácticos “zapatofonos”, los cuales tenían en las suelas de sus botas de tacón bajo un transmisor y micrófono, para que se pudiera escuchar todo lo que hablaran en aquel avión con Vladimir. La agenc

