El Pelé inglés. Ese era el nuevo apodo que le habían puesto a Jake tras el mundial. La prensa y los fanáticos del futbol de todo el mundo aclamaban al adolescente estrella de Inglaterra, su participación en el mundial de Australia sin duda alguna había sido espectacular. Pero a Jake ese tipo de atenciones que estaba recibiendo era lo que menos le importaba. El fútbol era su pasión, pero también su vía de escape a los problemas que tenía. Fuera de las canchas, nadie se imaginaba que la joven perla del Manchester United y de la selección inglesa vivía todo un infierno, en donde debía luchar contra sus demonios. Tal vez los hinchas, prensa, y compañeros de equipo de Jake no supieran que el muchacho después del mundial había tenido unas “vacaciones” que habían hecho un cambio de 180 grados

