Connor. La veo sonreír. Su sonrisa opaca en resto de la habitación, es brillante, divertida, preciosa. Camina con confianza, y me parece que es una chica totalmente distinta a la que gritó como endemoniada con ese ataque de pánico. A pesar de que se esfuerza un montón en parecer feliz, sus ojos verde-azulados están apagados, tiene ojeras, y su mirada me dice que está cansada, aunque su sonrisa intente demostrar que puede con todo. Su mirada se cruza con la mía y ella me dedica una sonrisa dentada. Se acerca a paso rápido con su bandeja de comida entre las manos. Yo despierto del trance cuando ella habla. - ¿Comes solo? – ladea la cabeza y yo asiento algo aturdido. Ella mira a todas partes y se sienta frente a mí en la mesa del almuerzo. Aquí es donde como, dos días a la seman

