Charlotte. Luego de la llegada de la policía, y de algunas declaraciones que Connor y yo hemos tenido que hacer, ambos nos encontramos en su carro. No sé a dónde se dirige. No quiero preguntar. Aún estoy temblando, aun estoy repitiendo las palabras de Mónica en mi cabeza: “TRAIDORA, CONFIÉ EN TI”. No quiero ser una traidora, solo quiero ayudarla, quiero que sea feliz, que viva, que disfrute, que quiera seguir adelante. Pero no sé cómo hacerlo porque no estoy segura de poder yo misma. Y no sé hasta cuando pueda fingir que puedo. Así que no soy nadie para ayudarla, menos para hablar. Por eso me quedo callada ahora, no sé qué decir. Connor no ha dicho ninguna palabra desde que dejamos la pasarela en el East River. - ¿Vas a decirme tu dirección o esperas quedarte dormida para

