Connor. El salón de fiesta en el que mi madre celebra todos sus cumpleaños, es el lugar más aburrido al que he ido jamás. Desde que tengo memoria mi madre organiza fiestas enormes en cada cumpleaños, invita a mucha gente y desperdicia mucho dinero. Pero así es mi madre, le gusta que todos sepan lo que tiene y lo que puede hacer. - Gracias por acompañarme, Chris. – hago una mueca al atravesar el umbral de la entrada del salón y al ver a todas esas personas, de las que seguro conozco a dos o tres, contando a mis padres. Mi amigo me da una palmada en el hombro, y me dedica una sonrisa. - He venido por la comida, no por ti. - Pues adelante. ¿Langosta? – levanto una ceja y le doy un leve empujón. Él suelta una risa y camina con decisión entre las personas, directo hasta mi

