Connor. Estoy sentado en la sala de mi departamento, con los ojos vendados y las manos sudorosas por los nervios. Cuando Charlotte descubrió que había estado de cumpleaños y no le había dicho, se enojó conmigo porque ella quería darme un obsequio. Así que hoy, sábado, me ha obligado a quedarme aquí mientras prepara una “Sorpresa”. - Estás tardando – canturreó frunciendo la boca. Escucho que algo se rompe, ¿cristal? – ¿Has roto algo? - Hummmm… sí, un vaso – dice medio riendo – Lo siento, déjame limpiarlo. - No destruyas mi casa por favor, Charlie. - Me has dado permiso de hacerlo, ¿recuerdas? Ahora no te quejes – ríe. Escucho que sus pasos se aproximan. Tengo la boca reseca, así que me relamo los labios en mi muy patético intento de parecer tranquilo. – ¿Es

