Prólogo
Y nos encontramos aquí nuevamente, con la castaña mimada haciendo el peor berrinche del mundo solo porque no quiere vivir conmigo. ¿debo de sentirme ofendida? Tal vez, pero ya estoy acostumbrada a sus escándalos.
_¡No me voy a quedar aquí! - negaba Jenner - ¡Es asqueroso! ¡Sucio! ¡Repugnante! ¡Y está ella! - señaló a Elisa, quien esperaba a un lado con los brazos cruzados - ¡No puedes hacerme esto, papá! ¿¡Acaso no te preocupa lo que pueda pasarme al lado de esta jardinera!? ¡Podría aprovecharse de mí!.
Su padre viró los ojos, toda su niñería había sido su culpa y ahora tenía que remediarlo, y no encontró mejor solución que mandarla a vivir con su "enemiga" quien era de una familia humilde y pobre, una mujer bondadosa que había sabido ganarse su respecto a través de su trabajo en el jardín de su casa.
_¡Jenner!
_¡No me voy a quedar! ¡No quiero! - se sujetaba de la puerta del auto como si su vida dependiera de ello.
_¡Son sólo dos meses! - tiraba de sus piernas.
_¡No me importa! ¡Quiero mi casa! ¡Mi auto! ¡Mi ropa! ¡Mis tarjetas de créditos! - se aferró con más fuerza - ¡no quiero quedarme con ella!
_¡Elisa! - llamó el señor Park - ¿¡podrías ayudar!? ¡por favor!
_¿Eh...? - salió de sus pensamientos - ¡Claro!
_¡No te atrevas a tocarme maldita jardinera! - amenazó Jenner sin soltarse. Sin embargo, Elisa la ignoró por completo y la abrazó de la cintura para alejarla del auto - ¡No! ¡Suéltame! ¡No quiero! - la rubia la cargaba, Jenner no dejaba de patalear - ¡No! ¡Papá! ¡No me dejes aquí!
_¡Luego te llamo, Elisa! ¡Hasta luego! - subió rápidamente al auto - ¡Y tú no te atrevas a escaparte! - advirtió a su hija, quien seguía luchando con la rubia como si fueran niñas de cinco años - ¡Elisa me tendrá informado, y si me entero de alguna de tus actitudes infantiles...Te desheredo de todo! - pronunció decidido - ¡Cuidala mucho, Elisa! ¡vuelvo en cuatro meses!
_¡No se preocupe! - decía desde el suelo, Jenner la golpeaba con su cartera - ¡Yo la cuido!