Capítulo 2

1314 Words
Capítulo 2 -Moon, es hora de despertar-, me insta la monja Mara mientras me sacude con vigor. No sé por qué motivo, pero siempre ha existido tensión entre nosotras desde que llegué a este sitio. Pareciera que no le he caído bien, aunque no entiendo la razón detrás de ello. Desde que arribé a este lugar, me han otorgado el apodo de "Moon" debido a mi colgante con forma de luna, a pesar de que mi verdadero nombre es Leila. Sin embargo, tras numerosos intentos por arrebatármelo, lo he protegido como si fuera mi posesión más preciada, ya que me fue obsequiado por mi padre. Me cuestioné si en algún momento anterior, esa mujer pudo haber sido una hechicera. No tengo un destino al cual dirigirme y hoy es el día en el que debo abandonar este lugar. He vivido en este lugar durante mucho tiempo y ahora que me voy, siento cierta melancolía, aunque no me duele tanto debido a la desagradable experiencia de vivir aquí durante tantos años. -¿Ya has finalizado tu fase de ensueño y estás despierta?- Ella me tira enérgicamente y me obliga a levantarme de la cama, siendo arrastrada junto con los tirones logré ponerme de pie. -¡Ay, me duele mucho!- protestó. –Trae tus pertenencias personales– giré a medias y recogí mis posesiones que he acumulado a lo largo del tiempo y Mara me lleva a la oficina de la superiora madre. Mientras paseaba, contemplaba las pinturas que representaban distintas imágenes que se decía que eran Dios, sin embargo, todas eran diferentes, algunas incluso aterradoras. Pongo en duda que Dios se presente de esa forma, ya que para mí, Dios es alguien amoroso y su rostro refleja ese amor, pero estas representaciones no transmiten esa sensación. Ingreso a ese despacho y encuentro una decoración de muebles campestres y una abundancia de objetos en forma de felinos. Siempre me sorprende esta peculiaridad, dado que en ciertas creencias mitológicas, los gatos son considerados portadores de mensajes y guías en el reino de los muertos. La superiora de la monja me indica que es momento de que parta, mientras mis ojos recorren detalladamente cada una de las figurillas. –Nos hemos ocupado de ti de manera adecuada– expresó ella, pero en realidad, no ha sido así. Ella es la única persona que se preocupa por mí, mientras que las otras monjas no muestran interés en hacerlo. Siempre me ridiculizan. -Si soy consciente, muchas gracias. Desconozco mi destino, carezco de residencia, estoy perdida sin saber qué hacer y no tengo la compañía de hermanos, tíos o abuelos. ¿A qué lugar debo dirigirme según se espera de mí?– Ella muestra un papel que saca de su bolsillo, me acerco a ella y cojo el papel que me entrega. Lo despliego y veo que es una dirección, aparentemente pretenden enviarme lejos. –Es momento de que enfrentes tu futuro y busques empleo y sustento–, me dice mientras me señala la puerta. Entiendo perfectamente lo que implica: es hora de partir, de abandonar este detestable hogar de niños huérfanos... Dicho día, me alejo de aquel sitio llevando conmigo una modesta mochila que contenía todo lo que significaba para mí, el lugar que ha sido mi hogar durante la mayor parte de mi existencia. Me detengo ante una carroza y decido subir a bordo. Sin embargo, me solicitan dos monedas de plata como pago para llevarme a mi destino. A pesar de esto, no puedo evitar sospechar que se trata de un acto delictivo. Dado que se encuentra a poca distancia, solo se encuentran algunos pueblos más adelante. –Entienda, señorita, se encuentra a una gran distancia y debemos atravesar el extenso bosque, habitado por ninfas, demonios, chamanes y brujas.– mencionó el hombre con cierta aprensión. Estamos viviendo en la era de la época victoriana, resulta difícil de entender cómo todavía hay personas que creen en brujas, pero en fin. -Acepto pagar si logramos llegar antes de que oscurezca- mencioné intentando negociar, no obstante, a pesar de la aprehensión en los ojos del individuo, este aceptó. Cruzamos por un diminuto pueblo que solía pertenecer a los Miller, o eso dicen. Sus muertes, sorprendentemente extrañas, se atribuyen a una bruja llamada "Alice", aunque personalmente no creo en esas historias. Siento que condenaron a una mujer inocente a la hoguera. Sin embargo, según los habitantes del lugar, este sitio está maldito y algunos esclavos que trabajaban para esa familia lograron escapar, mientras que otros encontraron la paz lejos de esos tiranos. Todavía siento escalofríos al estar en este lugar. Después de observar esa localidad, nos trasladamos a otra, la cual parece algo solitaria. - ¿Cuál es la razón de la falta de compañía en este sitio? - consulté. - Se comenta que este sitio no es seguro para caminar durante la noche, a determinada hora los habitantes del pueblo regresan a sus casas, señorita, no sé si usted tiene fe en esta creencia, pero solo la dejaré en esta plaza, pues debo regresar a mi hogar y no puedo quedarme aquí, lamento las molestias. El hombre me deja en una plaza, prácticamente arrastrándome. ¿Por qué hay tanto secreto en este lugar? La plaza se encuentra bastante vacía, no entiendo la razón, solo hay unas cuantas personas caminando sin rumbo, pero el día está a punto de acabar, el lugar se ilumina con una luz ligeramente anaranjada, que le da un aspecto escalofriante a simple vista. Sin embargo, debo irme y dirigirme hacia mi destino, si la gente evita salir por la noche, debe ser por alguna razón. - Saludos, ¿puede brindarme su ayuda? - Inquiri al hombre que se encontraba ante mis ojos. - Señorita, por favor regrese a su residencia, no es seguro estar fuera ahora que se aproxima la noche. - Eso es lo que intento realizar, ¿podría indicarme la ubicación exacta de esta dirección? - Entregué el papel que había tenido en mis manos durante todo este tiempo. - Permítame echar un vistazo - El sujeto sostiene el documento entre sus manos mientras intenta decidir qué responder o no tengo idea qué hacer. - Aquella es la residencia de Demon, se encuentra al final de la vía, sin embargo, la señorita no debe abandonar la propiedad durante la noche, está prohibido e incluso más en esa ubicación- ¿Cómo? ¿Por qué motivo? - Agradezco- Cojo el documento y me apresuro hacia la ubicación indicada, mencionada como el destino al final del sendero. Me resulta difícil entender a estas personas, no entiendo su comportamiento. Arribé a una imponente residencia, golpeé la puerta principal durante casi veinte minutos sin obtener respuesta alguna. Justo cuando estaba a punto de retirarme, el inmenso portón se abrió misteriosamente. ¿Podría ser posible que se deba al avance de la tecnología moderna que se está llevando a cabo en estos tiempos? A pesar de sentir una extraña sensación recorriendo todo mi cuerpo, decidí adentrarme en el lugar. La oscuridad del sitio contrastaba con el exterior, y era curioso ver nubes negras cubriendo todo el lugar. El ambiente parecía diferente, pero continué caminando por un largo y empedrado camino hasta tener una vista completa de la inmensa mansión justo enfrente de mí. Golpeo la puerta repetidamente, sin obtener respuesta. Parece ser que no hay nadie viviendo en este lugar. Después de un tiempo de golpear repetidamente en la puerta, finalmente se abre. Es un tanto extraño que no haya nadie al otro lado de la puerta. Ingresé a aquella inmensa residencia, admirando cada rincón mientras mi mirada se desplazaba en todas direcciones. Verdaderamente, la vivienda era deslumbrante, con detalles de antaño que añadían aún más encanto y belleza. Observó a una dama que estaba de pie junto a las escaleras. La mujer de unos cuarenta y pico años me pregunta quién soy y cómo entré aquí.
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