La noche estaba llena de glamour y brillo. La gala, que se celebraba en un lujoso hotel de la ciudad, reunía a la élite empresarial, cultural y social. Las luces tenues del salón de baile reflejaban el brillo de los vestidos y trajes, y el murmullo de las conversaciones se mezclaba con la suave música de fondo. Camila había sido invitada como una de las personalidades principales de la noche, una muestra más de su ascenso imparable en el mundo de los negocios. Al llegar, el director de la gala, un hombre de mirada atenta, la recibió con una sonrisa cálida y la condujo hasta su lugar reservado. Todos los ojos se volvieron hacia ella al instante. Su vestido de seda negra, simple, pero elegante, la hacía brillar con una gracia única, y su porte seguro atrajo la atención de los asistentes. No

