Camila se encontraba en su nuevo apartamento, una moderna y minimalista oficina que había elegido estratégicamente en el corazón de la ciudad. Era el lugar donde todo comenzaría, donde sus sueños tomarían forma. Rodeada de papeles, notas y gráficos, empezó a dar los primeros pasos para fundar su propia empresa: Lux Consulting Group. Los primeros días fueron de pura planificación. Camila había aprendido a lo largo de los años que la base de un buen negocio no solo era el conocimiento, sino también la perseverancia. Sabía que tendría que invertir su tiempo y esfuerzo en cada detalle, pero estaba decidida a hacerlo. — Esto no solo es para mí, es para todos los que me subestimaron —se dijo a sí misma mientras estudiaba los planos financieros y las estrategias de marketing que había diseñad

